El Pecado Original Boliviano es la Negación del Indígena
 

Jubenal Quispe
Cuando los conquistadores europeos invadieron Abya Yala, se
encontraron con la "ingrata" sorpresa con que este continente ya
tenía sus guardianes: comunidades humanas organizadas en base a una
filosofía propia. Pero, como para el misionerode la cristiandad
europea lo diverso era una amenaza letal para su existencia,
entonces, procedió a aniquilar a los guardianes de Abya Yala, se
adueñó de loque hoy llamamos América y emprendió su fracasado
proyecto de la "civilización"universal.
Para justificar este macabro proyecto se imaginó una pregunta
esencial: ¿Los indígenas del "nuevo mundo" son seres humanos? De la
respuesta a esta pregunta dependía la vida de los originarios y la
identidad de los invasores, porque la "civilización" europea para
autoafirmarse necesita negar al otro diferente.
Cerca de un siglo debatieron filósofos y teólogos esta falsa
pregunta, hasta quesupuestamente una bula papal "resolvió" la
cuestión. Ginés Sepúlveda y los conquistadores sostenían que los
originarios no eran seres humanos, por tanto, se les podía robar sus
bienes, esclavizarlos y matarlos. Bartolomé de las Casas, Montesinos
y otros cristianos auténticos sostenían que los originarios eran
seres humanos con plenosderechos, y los conquistadores no debían
someterlos, ni matarlos, mucho menos en nombre de la
farsa de la "evangelización".
Este debate estéril teóricamente fue definido por una bula papal de
Paulo III, en 1537, que sentenciaba: "Los aborígenes del nuevo mundo
son seres humanos, por tanto se les puede bautizar...". Pero en los
seudo cristianos, misioneros de la codicia, pudo más la tentación
del oro y plata que el Evangelio o las determinaciones de Roma.
Muestra de ello es que cinco siglos después, el pecado
original de los americanos y de los bolivianos continúa siendo la
negación de la humanidad de los indígenas, incluso por los propios
indígenas alienados. Hoy,como ayer, el indígena sigue siendo
considerado como un sub hombre o una especiehumana primitiva.
Si en 1492, América contaba con cerca de 70 millones de habitantes,
dos siglos después sólo quedaban cerca de 3 millones de indígenas en
condiciones de bestias de carga. Sólo en el Cerro Rico de Potosí la
codicia de la civilización europea sacrificó cerca de 8 millones de
indígenas. ¡Ni describir el espeluznantecomercio de esclavos! De los
cerca de 20 millones de hermanos negros arrancados
del África lograron sobrevivir al viaje y llegar a América unos 10
millones. La gran mayoría de estos últimos hubiera preferido no
sobrevivir al viaje.
Si eso fue en la época de la colonia, en la época republica y
democrática la situación es igual o peor. Sólo para mencionar la
lucidez intelectual de algunos "pensadores demócratas" que
cultivaron y cultivan el sentimiento y elpensamiento colectivo anti
indio de muchas generaciones de bolivianos/as indico
lo siguiente:
El escritor cruceño Gabriel René Moreno sostiene que: "El indio es
una variedad arcaica, sombrío, asqueroso, huraño, prosternado y
sórdido. Por su cerebro incásico es incapaz de asimilar el
cristianismo" (Francovich, 1969:16)
Si esta es la filosofía que rige las universidades como la Gabriel
René Moreno, entonces, ¿Cómo esperar que lnuestros profesionales no
sean racistas pervertidos? Para Guillermo Francovich, el indio no es
más que una variedad de vida aglutinada con la naturaleza.
El Presidente Mariano Baptista (cochabambino) afirmaba que: "La
clase letrada y cristiana siente por los aimaras un grande horror…
yo los he contemplado desdemi niñez con espanto por la humanidad".
¿No es esto el sentimiento que, hoy,
invade a los citadinos ante la presencia organizada de los
indígenas? ¡Ni hablar
de las autonomías indígenas!
El Presidente José Manuel Pando (paceño) sostenía que: "Los indios
son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una
selección natural". Éste llegó a ser Presidente gracias al
sacrificio de miles de aymaras encabezados por
Zárate Willka en la Guerra Federal. ¿Habrá razones, hoy, para
asombrarse de laincontrolable xenofobia juvenil que nos invaden bajo
rótulo de unión juvenil por
la democracia?
Bautista Saavedra decía: "El indio es apenas una bestia de carga,
miserable y abyecta, a la que no hay que tener compasión y a la que
hay que explotar hasta
la inhumanidad y lo vergonzoso".
Este es el pensamiento xenofóbico oficial vigente que envenenó,
envenena y envenenará todavía a las próximas generaciones de
bolivianos/as.
Hoy, un buen porcentaje de los bolivianos/as todavía pone en
cuestión la humanidad del indígena. Al indígena se le sigue
expulsando de sus tierras, se lesigue robando su trabajo y
succionando su sangre hasta matarlo. El indígena es
"aceptado" (fuera de la mesa) en la medida en que cumpla labores
aborrecidas porlos refinados patrones sin exigir beneficios
laborales. Nuestras hermanas indígenas todavía siguen sirviendo como
objetos de iniciación sexual para los
hijitos de los patrones.
El indígena es boliviano en la medida en que provea de alimentos a
los mercados locales sin esperar ganancias, emita su voto electoral
apoyando la candidatura de sus patrones y baya al servicio militar
para cultivar las haciendas de los Banzer, Baptistas, Gumucios y
muchos otros. La indígena es católica en la medida en que asista a
las misas dominicales acompañando a sus
patronas beatas, para que éstas aparenten su fervor religioso.
Pero cuando el indígena asume sus derechos políticos y sociales,
entonces,
todos los discursos "democráticos y tolerantes" se acaban y resurge
la interrogante. ¿Los indios son humanos? ¿Los indios pueden
gobernar? Y cuando los argumentos del indio son contundentes en la
defensa y el ejercicio de sus
derechos, entonces, la pregunta es ¿Los indios gozan de la razón?
Preguntas
evidentes que subyacen en las actitudes cotidianas y citadinas.
Ahora, más que nunca, los bolivianos/as necesitamos descolonizarnos
de la herencia colonial del desprecio y negación del indígena.
Mientras los administradores de la herencia colonial sigan
sospechando del indígena libre, la
paz y la democracia de los privilegiados seguirán asediadas por la
autoafirmación indígena.
Como nunca antes, los aborígenes en Bolivia estamos fortalecidos en
nuestra auténtica identidad y ya no estamos dispuestos a seguir
viviendo de glorias pasadas. Lo único que demandamos es que indios,
mestizos, blancos, amarillos y negros tengamos la capacidad de
reconocer la humanidad que subyace en cada uno
de nosotros sin asustarnos o resistirnos a la interpelación legítima
de los subalternizados. Estamos ante la oportunidad histórica de
sentar la base filosófica de la bolivianidad en construcción. El
presente y el futuro de Bolivia pasa por la liberación del miedo
colectivo ante la irrupción indígena.
 

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