Haciendo el trabajo sucio de Estados Unidos

Israel y los paramilitares colombianos



"De hecho, el concepto de autodefensa en armas lo copié de los
israelitas"
-Carlos Castaño, Mi Confesión, 2002

De acuerdo con su recientemente publicada autobiografía, Carlos
Castaño tenía apenas 18 años cuando llegó a Israel en 1983 para
tomar un curso de un año de duración llamado "562". Castaño, un
colombiano, llegaba a Tierra Santa como un peregrino más, pero no
para hallar la paz. El curso 562 era sobre guerra, y como llevarla a
cabo, y fue algo en lo que Carlos Castaño eventualmente sería
excelso, volviéndose el más rudo y ferviente líder paramilitar en la
historia de América Latina.

Castaño fue impulsado en esta senda unos años antes, luego del
asesinato de su padre, un ganadero que estaba detenido por las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el adeudo de
un "impuesto de guerra". Como está puesto en un documento de la DEA
de 1994: "Los grupos guerrilleros colombianos apoyaron sus
actividades a través de la extorsión y el secuestro, con rancheros y
otras personas ricas como principales víctimas":

Amargado por la muerte de su padre, resultado de un fallido intento
de rescate de parte del ejército colombiano, Carlos y su hermano
mayor, Fidel, juraron venganza, una venganza que apoyaría tanto los
intereses de las clases terratenientes colombianas como, a largo
plazo, la política exterior de Estados Unidos. Es una venganza que
continúa imbatible hasta el día de hoy.

Los hermanos Castaño ofrecieron primero sus servicios como guías del
Batallón Bombona del Ejército de Colombia, señalando a simpatizantes
de las FARC, en labores de inteligencia e inclusive participando en
operaciones militares. Pero Fidel -14 años mayor que Carlos-
concluyó que simplemente trabajando para el ejército no iban a
ninguna parte. Uno de los mayores del batallón los presentó con un
paramilitar escuadrón de la muerte local llamado "Caruso", con los
que comenzaron a matar en serio. Cuando la policía local comenzó a
investigarlos, hallaron necesario operar aún más clandestinamente. A
diferencia de muchos otros países del Tercer Mundo a la sombra de
Estados Unidos, la policía y el sistema judicial de Colombia han
tenido a veces un papel independiente del ejército.

Más adelante, de acuerdo con reportajes de prensa, Fidel comenzó su
propio escuadrón de la muerte paramilitar llamado "Los Tangueros", a
partir del nombre de su rancho, "Las Tangas". Los Tangueros fueron
responsables de más de 150 asesinatos durante los últimos años
ochenta y los primeros noventa. En su libro, Castaño habla
abiertamente de los asesinatos que cometió u ordenó durante este
periodo, haciendo de su hábito de matar lo que él llama "guerrillas
en los pueblos" una rutina. En solamente una masacre, Los Tangueros
capturó docenas de campesinos de un pueblo. De vuelta al
rancho, "los torturaron toda la noche con armas blancas antes de
disparar a algunos y enterrar vivos a otros. Los Tangueros, junto
con otros escuadrones de la muerte dispersos por todo el país
evolucionaron hacia la fuerza presente de nueve mil hombres armados
en Colombia, que ahora mata un promedio de trece civiles por día.

Durante el tiempo que el padre de Castaño estuvo cautivo de las
FARC, la Colombia rural estaba poblada con pequeñas y diversas
unidades paramilitares trabajando para el ejército y las clases
altas terratenientes. Muchos de estos grupos eran simplemente los
vigilantes y protectores de la riqueza local, mientras otros
trabajaban protegiendo al "nuevo rico" del comercio de cocaína de
la "taxación" de los insurgentes de izquierda. Algunos de estos
grupos tenían los nombres de mezquinas bandas criminales o el de sus
líderes. Se llamaban a sí mismos grupos de "autodefensa" , pero
merced a su propensión a operar en coordinación con el ejército
colombiano, el término "paramilitares" los describe más
adecuadamente y será utilizado en esta nota.

En los años ochenta, estos grupos paramilitares estaban desesperados
y pobremente entrenados, algunas veces envueltos entre ellos en
sangrientas batallas intestinas. Para poder tomar la ofensiva contra
los avances regulares de las guerrillas, los paramilitares
necesitaban tanto unificación como entrenamiento político militar.
Mientras estos paramilitares tuvieran las mismas metas que la
política exterior de EU, el gobierno estadounidense no podría
apoyarlos directamente por sus tácticas de escuadrones de la muerte.
Pero otros podían.
Cómo llegó exactamente Carlos Castaño a Israel es todavía un
misterio, como lo es precisamente qué entidad lo entrenó allí. Como
sea, el curso israelí "562" definitivamente tuvo un fuerte efecto en
Castaño. "Pero sustancialmente algo me marcó, aprendí a comportarme
de una manera distinta.... Mi percepción sobre esta guerra cambió
radicalmente después de mi viaje a Israel", dijo en su ampliamente
vendida autobiografía, que es una serie de entrevistas editadas por
el periodista español Mauricio Aranguren Molina.

En Israel, Castaño fue evidentemente un altamente motivado y buen
estudiante. De sus estudios ahí, recuerda:

"Distinto a lo que la gente se imagina, se estudió con más ahínco en
un aula que en prácticas. Las conferencias enfatizaban en la forma
en la que se mueve el mundo regular e irregular... Allí complementé
mi educación, pues se insistía en el comportamiento, en la forma de
vestir y de hablar en público. Recibí una clase para aprender a
entrar y registrarse en un hotel, moviéndose con propiedad. Se
analizaba la forma de actuar ante los policías de inmigración en los
aeropuertos, leíamos en bibliotecas y se trabajaba durante largas
sesiones la autoestima y la seguridad que debe tener el individuo.
Un inigualable proceso en el cual me enseñaron a valorarme y a tener
confianza en mí, a ganar en momentos difíciles mediante la
intimidación" .

Y todavía más importante para este aplicado estudiante, "recibimos
charlas sobre el negocio del armamento en el mundo, como comprar
fusiles".

Y por supuesto, hubo también un componente militar:

"En lo práctico, recibía instrucción en estrategias urbanas, cómo
proteger a un personaje, cómo le matan a uno el protegido o cómo
debe ejecutarse, si es el caso. Aprendimos a bloquear un carro
blindado y utilizar las granadas de fragmentación para romper
entrando a un objetivo, practicamos con lanzagranadas múltiple y
entrenamos para dar golpes certeros con RPG7, o introducir el
proyectil de un obús por una ventana".

Tomó también "Cursos complementarios de conocimiento sobre
terrorismo y antiterrorismo, miras nocturnas y paracaidismo, incluso
aprendimos a fabricar explosivos manuales. En fin, nos enseñaron de
lo que saben los israelitas; pero, para ser sincero, poco se aplica
lo aprendido en el tipo de guerra que se ha vivido en Colombia. Me
eduqué con buenas bases y lo más importante, allí aprendí a dominar
y controlar el miedo...".

Castaño recibe asimismo entrenamiento que podría no haber tenido
lugar sin el permiso expreso de las más altas autoridades de las
Fuerzas de Defensa de Israel, tales como cuando "realizábamos
maniobras aéreas y nos lanzábamos en paracaídas durante la noche a
unas islas del Mediterráneo, debía colocarme un lastre, para
equilibrar las velocidades de caída". En cualquier caso, fuentes del
diario israelí Ha'aretz dudaron de la veracidad de esta historia
cuando este periodista les preguntó sobre ella.

De acuerdo a su libro, no todo era estudio para Castaño en Israel, y
usaba su tiempo libre para encontrarse con soldados colombianos bajo
entrenamiento militar regular en ese país -soldados de entre los
peores violadores de derechos humanos en el hemisferio occidental
eran entrenados por algunos de los peores violadores de derechos
humanos en el Medio Oriente. Pero éstas eran precisamente las
conexiones que probarían ser útiles en el futuro:

"También tuve la oportunidad de conocer militares de nuestro país,
los hombres del batallón Colombia, en el desierto del Sinaí. No
conocí, el batallón, pero en mis días de descanso nos encontrábamos
en sitios que usualmente frecuentaban; compartía con amigos
oficiales y sargentos".

Castaño resume su epifanía en Israel en los siguientes términos: "Al
regresar al país, yo era otra persona... Infinidad de temas aprendí
en Israel y a este país le debo parte de mi cultura, mis logros
humanos y militares, aunque repito que no sólo aprendí en Israel lo
relacionado con el entrenamiento militar. De allí vine convencido de
que es posible derrotar a la guerrilla en Colombia. Yo comencé a ver
cómo un pueblo logra defenderse del mundo entero. Entendí cómo
involucrar a la causa a alguien que tuviera algo que perder en una
guerra, con el fin de convertirlo en enemigo de mis enemigos".

Para 1985, un poco después de que Castaño regresó a Colombia,
algunos de los grupos paramilitares que surgían se habían vuelto
completamente dependientes de las monedas del narcotráfico. De
hecho, algunas unidades paramilitares habían apenas evolucionado a
meros cordones de protección para el narco. En justicia, es verdad
que algunos de los grupos paramilitares no estaban involucrados en
la protección ilícita del narco o en otros aspectos de su negocio:
algunos eran ex guardias de ricos terratenientes, ganaderos y gente
por el estilo. Un documento "secreto" de la policía de inteligencia
de Colombia (la DAS) incluye una sección sobre "Contaminació n de las
autodefensas por el narcotráfico" , e incluso da fecha y lugar para
este evento, aunque no hay evidencia (ver abajo) de que esto
ocurriera antes. "La crisis económica afrontada por la autodefensa
en 1985 pudo ser resuelta mediante la alianza con el narcotráfico. ..
Esta alianza surge a mediados de 1985 cuando la autodefensa
intercepta un campero cargado de cocaína... Luego de de
conversaciones con los narcotraficantes y por iniciativa de HENRY
PéREZ, la autodefensa devuelve el campero y la droga incautada a sus
propietarios recibiendo en contraprestació n una camioneta Toyota,
cuatro puertas, de fabricación venezolana.. .". Debería anotarse que
Henry Pérez era parte del grupo paramilitar Caruso, en ese tiempo
también conocido como Autodefensas de Magdalena Medio, como también
lo eran los Castaño. De hecho, Castaño llama a Henry Pérez uno de
los "padres" de los paramilitares, junto a su hermano Fidel
(mencionado en ese documento de la DAS), y al mayor Alejandro
álvarez Henao del previamente citado Batallón Bombona, quien había
presentado a los hermanos con su primer escuadrón de la muerte. A
partir de este punto, estos paramilitares se extendieron,
protegiendo operaciones del cártel de Medellín y otros, inclusive la
competencia de ese cártel en Calí.

La DEA también estaba observando: sus agentes habían notado una
conexión entre paramilitares y narcotráfico al menos tan
tempranamente como en 1993: "Inteligencia indica que algunos de los
grupos privados paramilitares de Colombia ha sido coptados por las
organizaciones de tráfico de cocaína. A través de los ochenta, las
Autodefensas de Magdalena Medio, uno de los grupos más importantes,
tenía vínculos cercanos con el cártel de Medellín.

Un año después, en otro informe, la DEA observó la relación entre
los insurgentes de izquierda y el comercio de drogas, estableciendo
adecuadamente: "Pese a que las fuerzas de seguridad colombianas
frecuentemente afirman que las unidades de las FARC están
involucradas directamente en operaciones de narcotráfico, el
involucramiento independiente de insurgentes en la producción local
de drogas de Colombia, su transporte y su distribución, es
limitado... Ninguna evidencia creíble indica que las direcciones
nacionales de las FARC o el ELN, como un asunto de política, hayan
comprometido a sus organizaciones en producción o distribución
independiente de drogas. Más aún, se sabe que ni las FARC ni el ELN
han estado involucrados en transporte, distribución o mercadeo de
drogas ilícitas en los Estados Unidos o Europa". En otras palabras,
los insurgentes de izquierda "taxaron" la producción de coca o la
transportació n de sus derivados a través de sus zonas de control,
pero no se involucraron en el procesamiento, embarque o mercadeo de
cocaína -al contrario de los paramilitares que manejaban y manejan
aún fábricas de procesamiento y estaban y están activamente
involucrados en los embarques fuera del país. Hay algunos
indicativos no probados de mayor involucramiento insurgente en el
comercio desde el momento de ese informe.

Los líderes paramilitares también establecieron escuelas de
entrenamiento clandestino en Colombia o "Escuelas de sicarios", como
eran llamadas en el anteriormente citado informe secreto de la DAS
de 1989. La primera de esas escuelas que fue descubierta se
llamaba "El Tecal", y entrenó a las primeras fuerzas paramilitares,
y como se extendieron profundamente en el interior del país y
recibieron más grandes financiamientos del comercio de drogas,
formaron escuelas en otras zonas. Por ejemplo "Cero Uno' ubicada en
el kilómetro 9 de la vía Puerto Boyocá-Zambito, " y "El Cincuenta"
[llamada "La Cincuenta" en el libro de Castaño], ubicada sobre la
vía El Delirio - Arizá (Santander)" . Había también "escuelas
satélites" con nombres como "Galaxias", como reminiscencias de
celdas y burdeles. De acuerdo al informe de la DAS, "De dichas
escuelas egresó personal para incorporar a la
estructura 'paramilitar- narcotraficante' , en aras de cumplir cuatro
tareas específicas:
Proteger a la comunidad y a las propiedades del narcotráfico del
asedio de la guerrilla y de grupos rivales.

Velar por la protección personal de cabecillas del cartel y de la
autodefensa, asimilando la función de "escoltas".

Producir cocaína en los laboratorios de la organización. ..

Atentar contra miembros de la Unión Patriótica [un partido político
legal de izquierda ligado a las FARC que fue el único en el
continente diezmado por los asesinatos políticos] y contra
representantes del Gobierno u otros partidos políticos que se
opongan al narcotráfico" .
Para calificar como candidato para ser entrenado en estas "escuelas
para asesinos" uno tenía que ser entrevistado por el narco Henry
Pérez y sus compinches, todos amigos de los hermanos Castaño. Los
estudiantes eran seleccionados "bajo recomendación expresa de algún
ganadero, agricultor o traficante vinculado a la región", con
preguntas como "¿Que ideología tiene? ¿Es capaz de matar al papá,
mamá o hermano, si comprueba que éstos son guerrilleros? ". Se decía
a los candidatos que la guerra podría durar por siempre y que el
único enemigo era el comunismo. Y que "verificada la información
suministrada por el aspirante y evaluada su confiabilidad, se
produce incorporación a un programa de adiestramiento básico, previo
un examen médico. Durante la primera etapa de entrenamiento
selecciona a quienes resulten más aptos para los aparatos de
finanzas (producción de droga) y seguridad (escoltas
copatrulleros) ". El curso de capacitación incluyó: "a.) Técnicas de
camuflaje, b.) Manejo de armas y Polígono, c.) Explosivos, d.)
Defensa personal, e.) Preservación de la identidad, f.) Escoltas,
g.) Inteligencia, h.) Contrainteligencia, i.) Comunicaciones, j.)
Primeros auxilios".

Pero aparentemente este entrenamiento de colombianos no era
suficiente, y en 1987 pidieron ayuda a los israelíes, probablemente
a través de los intermediarios del ejército colombiano. En los
grandes medios los 16 entrenadores israelíes y algunos británicos
fueron presentados como "mercenarios" , tal vez debido a los
prejuicios de los agentes de la DAS, que escribieron un reporte
sobre ellos. Los entrenadores militares extranjeros estaban de lejos
muy bien conectados para ser "mercenarios" ordinarios -actuaban
claramente con aprobación del gobierno, más definitivamente el de
Israel, y probablemente de alguna institución de EU también- como
veremos más adelante. Castaño, quien asistió a esos cursos, dijo que
miembros del ejército colombiano los habían de hecho acordado, y
tenían entrenamiento de parte del famoso oficial israelí Yair Klein.

De nuevo, fue el aliado de Castaño Henry Pérez quien escogió a los
candidatos -junto al señor del narco Gonzalo Rodríguez Gacha. De
acuerdo a su libro, Carlos Castaño fue parte de esos cursos y su
organización se ocupó de 5 de los 50 estudiantes. De acuerdo con el
documento de la DAS:

"Un grupo de cinco (5) israelitas adelantó el curso
denominado 'PABLO EMILIO GUARIN VERA' en el centro de formación 'El
Cincuenta' de Puerto Boyocá".

"Los instructores permanecieron en el área por el término de 45 días
luego de haber ingresado al país por Cartegena (Bolívar).
Inicialmente se hospedaron en la Residencia El Rosario de Puerto
Boyocá y luego lo hicieron en una casa campestre de la organización
ubicada en la Isla de la Fantasía sobre la Cienaga de Palagua".

Otros treinta estudiantes fueron premiados por lo que los mejores
estudiantes pudieron ir a entrenarse más en Israel, como había hecho
Castaño: "De acuerdo a lo manifestado por estos instructores, se
tenía proyectado enviar a los mejores 30 alumnos de la escuela a un
curso especial que se impartiría en Israel". Treinta paramilitares
enviados a Israel deberían claramente recibir la autorización de las
Fuerzas de Defensa de ese país -el gobierno israelí. Es difícil
imaginar otra cosa de un país continuamente en guerra.

Y había también una conexión con la Contra nicaragüense: "TEDDY, el
interprete israelita, manifestó a la fuente que debían acelerar la
instrucción y abreviar el curso en razón a un compromiso que tenían
en Honduras y Costa Rica para proporcionar entrenamiento a los
contras nicaragüenses" . Cualquiera que piense que éstos eran simples
mercenarios "a sueldo" haría bien analizando esta cita. En ese
tiempo, sólo con aprobación expresa del gobierno estadounidense -
particularmente del Departamento de Estado y la CIA- podía uno
entrar a los campamentos contras localizados en Honduras o Costa
Rica, más aún para un grupo de hombres armados. Estos israelíes eran
evidentemente de confianza en los niveles más altos de los gobiernos
de Israel y EU.

Durante este tiempo, e inclusive hasta el presente, el Estado
colombiano había demostrado no ser un simple monolito. Aún hoy, pese
a toda la influencia estadounidense, se pueden encontrar ministros
de gobierno, como el de Medio Ambiente y el Defensor de Derechos
Humanos que se negaron a seguir la línea oficial marcada por el
Departamento de Estado y filtrada a través de la presidencia o algún
otro ministerio. Esto explica por qué parte del Estado colombiano -
la justicia y la policía- fue claramente perturbada por los avances
paramilitares que en 1990 unidades de la policía allanaron una
propiedad de Castaño y exhumaron 24 cuerpos descompuestos, algunos
mostrando señales de tortura.

Y hubo otros problemas también: la competencia crecía entre los
cárteles de la droga de Medellín y Cali. De acuerdo al reporte de
inteligencia de la DEA de 1993, "Para 1990, por razones que no son
claras, las Autodefensas del Magdalena Medio y el cártel de Medellín
emergieron como acérrimos enemigos". Antiguo aliado, el jefe del
cártel de Medellín Pablo Escobar estaba siendo cazado por el Estado
colombiano, ayudado por las agencias de inteligencia de EU y por la
DEA. Los hermanos Castaño, bajo un nuevo nombre de organización,
MAS, ayudaron a los colombianos y estadounidenses en la caza de
Escobar, que culminó con su muerte. Carlos incluso tenía líneas de
comunicación con el escuadrón de la policía que mató a Escobar, ya
que conocía a "el hermano del famoso coronel de la Policía Hugo
Martínez Poveda, comandante del Bloque de Búsqueda que dio de baja a
Pablo Escobar", del tiempo que pasaron ambos en Israel.

Luego de que Escobar salió del escenario, los hermanos Castaño
consolidaron y unificaron a los paramilitares bajo el nombre
de "Auto-Defensas Unidas de Colombia", mejor conocidas como AUC.
Como el reportero Scott Wilson del Washington Post informó:

"De estos escuadrones de la muerte creció la Autodefensa Campesina
de Córdoba y Urabá (ACCU), la más vieja y grande de la confederación
de la AUC de ejércitos privados a través del país. éste fue el
resultado del nuevo liderazgo de Carlos Castaño: transformó una
fuerza de protección regional en un movimiento político nacional".

El efecto fue dramático. Los paramilitares crecieron en tamaño, de
unos cuantos miles a nueve mil o más, y como la revista Time informó
en 2000: "El miedo a la venganza de las AUC es una razón por la que
al menos un millón de campesinos abandonó sus hogares durante la
década pasada". Como los Contras en Nicaragua, los escuadrones de la
muerte guatemaltecos y salvadoreños, los paramilitares eran
conocidos por utilizar la violencia extrema para aterrorizar a la
población, y en al menos una ocasión las unidades paramilitares
usaron motosierras para torturar y matar a sus víctimas.

Pero también hubo pérdidas para los paramilitares. En 1994, el
hermano mayor de Carlos, Fidel o "Rambo", como era conocido -
entonces líder de los paramilitares- fue, de acuerdo con Carlos,
asesinado en un enfrentamiento con las FARC en el norte de Colombia.
De cualquier manera, hay dudas de si murió o no en realidad. Hay
quienes en el Departamento de Estado creen que podría seguir con
vida -y rumores publicados en un artículo reciente dicen que podría
estar viviendo en Israel. Cualquiera que sea la verdad, Carlos tomó
el mando de los paramilitares a partir de ahí, y el movimiento
creció aún más, inclusive adquirieron una rudimentaria fuerza aérea,
algo que la contra propaganda de la CIA estuvo siempre intentando de
achacar a las guerrillas, así podría inducir a la prensa comercial a
argumentar en favor de más ayuda militar para apoyar al gobierno
colombiano.

Galil: la presencia israelí en América Latina

En Colombia se pueden ver los rifles de asalto negros por doquier.
Tanto el ejército apoyado por EU como la Policía Nacional los usan.
No son, como podría imaginarse, rifles M16, sino los famosos rifles
de asalto israelíes Galil, una imitación de las series rusas
Kalashnikov, pero comerciadas en América Latina usando el calibre
más pequeño y rápido (y destructivo) .223 -el mismo que el del M16.
El Galil ha sido manufacturado por las industrias militares
israelíes desde 1972 y fue considerado un éxito. Pero los mismos
israelíes no usan muchos Galil en sus operaciones dentro (y fuera)
de Israel, porque obtienen M16 gratuitamente de Estados Unidos.

Pero en América Latina, el Galil es el arma principal de los
gobiernos de Guatemala y Colombia. En el caso guatemalteco, los EU
no quieren aparecer proveyendo a los militares por su conducción de
incontables masacres en el país durante los años ochenta. Así que
Israel entró a escena y no sólo proveyó las armas, sino construyó
una fábrica de municiones en Cobán, una región montañosa y
relativamente pacífica. Mientras los israelíes hacían un buen
negocio, no lo fue tanto para los guatemaltecos: la fábrica estaba
la mayor parte del tiempo sumida en nubes de húmedas, y la munición
producida estaba a menudo humedecida, provocando fallas.

Pero en Colombia, las industrias militares israelíes no tuvieron ni
que montar una fábrica de municiones para hacer balas, montaron una
fábrica completa de rifles de asalto Galil en Bogotá. De la versión
colombiana del arma, sólo el cañón es importado de Israel. ¿Quién
paga por esto? ¿Colombia? Piensa de nuevo en ello. Los rifles de
asalto son pagados a través de la ayuda militar estadounidense tanto
a Israel como a Colombia. De tal forma, es otra forma en que los
inconscientes contribuyentes estadounidenses están asegurando el
baño de sangre en Colombia.

En realidad, los insurgentes no tenían una fuerza aérea, pero los
paramilitares sí y aún la tienen. A fines de los noventa, los
paramilitares adquirieron algunos helicópteros, junto con mecánicos
para su mantenimiento y entrenamiento de vuelo. Los helicópteros son
extremadamente caros para comprar y mantener, pero muy útiles en
este tipo de guerra, como pronto averiguaría Carlos. De acuerdo a su
autobiografía, salvó la vida durante las navidades de 1998 cuando un
gran contingente de las FARC atacó su campamento base en un asaltó
sorpresa. Fue el piloto nacido en Sicilia y entrenado por Israel, y
comandante paramilitar, Salvatore Mancuso quien lo rescató en un
helicóptero paramilitar.

De acuerdo con su propia autobiografía y docenas de notas de prensa,
Castaño se ha reunido en secreto a menudo con funcionarios del
gobierno. Pero los encuentros del 2000 fueron informados
abiertamente. En noviembre 6 de 2000, se reunió con el Ministro del
Interior de Colombia Humberto de la Calle, den entonces presidente
Andrés Pastrana. Como resultado del encuentro, Castaño liberó a dos
de los siete legisladores que sus paramilitares tenían secuestrados.
Inclusive, mientras esto se escribe, como veremos luego, Castaño y
Mancuso están en negociaciones con el nuevo gobierno colombiano.

Mientras los paramilitares se expandían, continuaron absorbiendo a
otras organizaciones similares. Se necesitaban armas y probablemente
tenían muchas fuentes para ello, una de las cuales salió a la luz en
mayo pasado. No debería ser una sorpresa para el lector que los
mayores proveedores fueran los israelíes. Los traficantes de armas
israelíes tienen una larga presencia en la vecina Panamá y
especialmente en Guatemala. Mientras algunos de los detalles de este
particular negocio han sido impugnados y aún está incompletos, un
cosa es clara: por una serie de representaciones, GISRA, una
compañía israelí asociada con la IDF y con sede en Guatemala pudo
comprar tres mil rifles de asalto AK47 y 2,5 millones de cajas de
munición que fueron enviadas a los paramilitares en Colombia a
través de un puerto colombiano controlado por una compañía bananera
estadounidense. Esto debería recordarnos lo que Carlos Castaño dijo
acerca de su curso en Israel -cuando "recibimos charlas sobre el
negocio del armamento en el mundo, como comprar fusiles". ¿Fue en
Israel que también consiguió las conexiones para hacer eso?

Este negocio de armas, como muchos, incluyó muchos niveles de
negación y pantallas de humo. Aunque la policía colombiana descubrió
el negocio, nadie fue acusado por ello. Los únicos participantes que
parecían saber lo que estaba pasando eran los israelíes y los
paramilitares. La policía nicaragüense que vendió las armas pensó
que estaban comerciando con ellas por mini Uzis y pistolas Jerichó,
aunque la OEA, liderada por el ex presidente colombiano César
Gaviria, culpó a los nicaragüenses en su informe. El Departamento de
Estado, que había recientemente puesto a los paramilitares
colombianos en la lista de "terroristas" , afirmó a través del vocero
Wes Carrington que el departamento tenía la impresión de que ¡los
rifles de asalto automáticos iban a coleccionistas en Estados
Unidos!

La conexión entre Castaño y el Presidente Uribe

El Presidente de Colombia álvaro Uribe Vélez, como Castaño, también
perdió a su narcotraficante padre por causa de las FARC, pero en el
caso de Uribe, el padre murió peleando en su finca atacada por los
insurgentes. Y hay otras similitudes también: como Castaño, la
familia Uribe ha tenido nexos cercanos con el comercio de cocaína,
inclusive rentando un helicóptero para el negocio. De hecho, el
padre de Uribe fue acusado en una ocasión por su papel en el notorio
caso del laboratorio de procesamiento de cocaína de "Tranquilandia" ,
luego de su descubrimiento en una operación combinada de la DEA y la
policía colombiana. De 1980 a 1982, Uribe fue cabeza de la aviación
civil en Colombia (Aerocivil) y controló todas las licencias de
aviación en todo el país en el tiempo en que los aviones pequeños
hacían la mayoría del tráfico de drogas. Cuando Uribe era gobernador
del departamento de Antioquia en la mitad de los noventa, ayudó a
crear una fuerza paramilitar llamada Convivir, en la que se rumora
que estuvo el jefe paramilitar Salvatore Mancuso.

Legitimando a los paramilitares

Durante las últimas elecciones presidenciales colombianas, un
Uribe "limpio" fue llevado al poder y aplaudido por el Departamento
de Estado. Muchos de los planes de su gobierno están basados en un
estudio de la Corporación Rand. Tanto el estudio de la Rand como los
planes de Uribe incluyen la creación de una gran fuerza civil de
defensa e información para el gobierno que sería mantenida por el
Estado colombiano. El reporte de la Rand, como todas las cosas
estilo Plan Colombia, fueron escritas primero en Estados Unidos.
Fundamenta una nueva estructura de contrainsurgencia de defensa
civil colombiana en el sistema Ronda de Perú o el viejo sistema
guatemalteco PAC -en el que los "civiles" deben servir como
combatientes contrainsurgentes bajo supervisión del ejército. Tanto
en Perú como en Guatemala fueron ellos los principales responsables
de reducir el tamaño de las guerrillas pero a costo extremo:
cometiendo una enormidad de abusos a los derechos humanos. Cuando
esta idea fue por primera vez expuesta en el reporte confidencial de
la Rand en junio 13 de 2001, cuyos autores son ángel Rabasa y Peter
Chalk, Rabasa indicó que las estructuras paramilitares actuales
podrían disolverse y volver a reclutarse en las nuevas fuerzas de
defensa "civil", pero ahora bajo control directo del ejército.

La acusación contra Castaño y Mancuso

Para asegurarse la aceptación de los líderes de las AUC del plan de
reestructuració n, y mantener a los liberales en el Congreso de
Estados Unidos dentro del Plan Colombia fingiendo perseguir a los
paramilitares, el Fiscal General de EU John Ashcroft anunció en
septiembre 24 de 2002 que Carlos Castaño, Salvatore Mancuso y Juan
Carlos Sierra estaban bajo acusación por parte del gobierno
estadounidense por arreglar el transporte de unas 17 toneladas de
cocaína a los Estados Unidos y Europa en 1997. No que el tráfico de
cocaína por parte de los paramilitares fuera en realidad noticia
para los Estados Unidos -según documentos de EU de 1993 confirmaron
esta afirmación. ¿Pero los colombianos arrestaron a los líderes de
las AUC? Después de todo, el gobierno colombiano recibe millones de
dólares en ayuda estadounidense y en muchos casos trabaja
conjuntamente con Estados Unidos. En vez de arrestar a Castaño y
compañía, en noviembre 24 de 2002, las noticias de Colombia
revelaron que el gobierno colombiano apoyado por EU ¡estaba envuelto
ahora en negociaciones directas a gran escala con ellos!

Castaño y Mancuso también hicieron algo por el gobierno colombiano:
anunciaron un "cese al fuego" con el ejército -una fuerza con la que
los paramilitares pelearon conjuntamente y de lo que sólo salieron
puyas cuando hubo alguna disputa local entre ambos sobre el control
de algún tipo de empresa criminal. Pero este "cese al fuego" tuvo
buena propaganda en las ciudades de Colombia y, más importante, en
el Congreso de Estados Unidos.

Como se establece ahora mientras se escribe este reportaje, si Uribe
y la embajada de EU siguen su camino, los paramilitares de las AUC
estarán desmovilizados como las AUC per se y se transformarán en
entidades legales del Estado colombiano como "soldados campesinos",
entrenados por el ejército, pero viviendo en pueblos y no en bases
militares. Así, los hombres de Castaño serán re entrenados y
legitimados, y continuarán con la guerra contrainsurgente bajo el
eje del ejército colombiano con asistencia directa de los Estados
Unidos, lavando sus manos ensangrentadas en el Departamento de
Estado.

En ese punto, los israelíes no serán ya necesarios en Colombia,
aunque mantendrán vivo su negocio de rifles Galil ahí (ver
recuadro). E inclusive, preferirían que su presencia sea olvidada,
como no pueden existir dudas de que los intereses israelíes
comparten alguna culpa por los muchos años de continuo baño de
sangre en Colombia, que ha matado hasta a veinte personas por día -
el 70 por ciento o más atribuidas a los paramilitares- , totalizando
decenas de miles a lo largo de una década, la mayoría de los cuales
son asesinados por simplemente ser sospechosos de simpatizar con la
insurgencia, no por ser combatientes. Desafortunadamente, en otros
nuevos sitios alrededor del mundo, podemos esperar que el
entrenamiento de paramilitares de derecha continúe, mientras el
Estado israelí y sus agentes continúan llenos de regocijo tomando
operaciones que son juzgadas como desagradables por sus contrapartes
estadounidenses.

18 de abril de 2002
* Jeremy Bigwood es periodista, vive en Washignton DC y tiene vasta
experiencia informando desde América Latina. Es el principal experto
en Estados Unidos para utilizar el Acta de Libertad de Información
para liberar documentos censurados por ese gobierno. Fotógrafo de
guerra vetrano, es profesor de la Escuela de Narco News de
Periodismo Auténtico y durante la sesión de febrero pasado fungió
como editor de fotografía de Narco Ne
Jeremy Bigwood
Narco News
 

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