La España “real”

 

Pablo Lorente para kimetz

 

En estos tiempos de quemas populares de fotos y ataques de nervios varios, quisiéramos aportar unas reflexiones. Ni con leyes de desmemoria histriónica ni con “constitución, constitución, constitución”, la España monarquica, católica, mojigata e imperialista y sus cómplices, van a cambiar el rumbo de la historia, a no ser que recurran como lo llevan haciendo 500 años a la ley y el orden a sangre y fuego.

 

 

La foto de ese caudillo-fascista-homófobo-anticomunista-nacionalcatólico-golpista por la gracia de dios, en la balconada de la Plaza de Oriente junto con un tal Juan Carlos de Borbón, actual Rey de España existe y persiste. Que a estas alturas de la historia de la humanidad todavía existan monarquicos no sólo es antidemocrático, también es una enfermedad. A Juan Carlos “el Breve” como se le conocía al comienzo de la transición, lo nombró y heredó la Jefatura de Estado del anterior dictador llamado Francisco Franco, jurando los principios del Movimiento Nacional.

En un Estado donde llevamos muertos en el tajo casi 700 personas trabajadoras (clase obrera) durante el 2007, donde el acceso a una vivienda y un empleo dignos, la educación y sanidad públicas de calidad como derechos universales no se cumplen, estando recogidas en una Constitución, que sólo sirve como amenaza y ley suprema contra la libre determinación de una nación sin estado que se llama Euskalherria, pero que también niega ese derecho a los españoles y españolas que se sienten como tales. ¿Qué puñetas esperamos las gentes de izquierdas, republicanas y laicas a unir esfuerzos para que más pronto que tarde consigamos alcanzar una República que esté formada por las naciones y pueblos que habitamos la Península Ibérica que así lo decidamos?

Lo mismo que el Planeta Tierra no tiene futuro si no hay Socialismo, la abolición de la monarquía no se hará realidad sin una teoría y práxis republicanas. La juventud que estas semanas está siendo expuesta y manipulada en muchos casos, por los medios de comunicación como gamberros o extremistas, son parte de un grito reprimido que llevaba muchos años en las gargantas afónicas del ideario republicano.

Nos toca volver a ser protagonistas de nuestra historia, no espectadores de los cronistas monarquicos ni de sus medios cómplices. La postura “políticamente correcta” es la traición a la honradez y lealtad del republicanismo. No basta con colgar banderas tricolores (la ikurriña también es republicana), es imprescindible seguir desenmascarando la estructura corrupta y mafiosa de una monarquía y un Estado español podrido, hasta los tuétanos, donde los derechos democráticos de sus ciudadanos y ciudadanas se están conculcando día sí y día también, donde no hay futuro ni en libertad ni en democracia con el tutelaje de leyes represivas y neofascistas bajo la cobertura institucional y legal actual.

Apoyar y activar un proceso republicano no es la solución a un problema de identidades nacionales (con o sin nacionalismos periféricos y centralistas). Es la solución democrática que las izquierdas (quedan muy poquitas y pequeñitas a nivel organizativo) debemos plantear para respetar el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos y Naciones, que nos encontramos bajo los yates y vacaciones de los gestores del Reino de España. La defensa de un modelo que frene el desarrollismo que está destuyendo y degradando nuestro territorio y defienda y respete el Medio Ambiente y a la Madre Tierra. Una República donde ser hombre o mujer sea ser personas con igualdad de derechos. Una República que capacite y forme personas críticas y libres con medios de comunicación que no idioticen y adormezcan al pueblo. Con educación pública, laica y de calidad. Donde los sindicatos mayoritarios no sean los “encargaos” de la patronal, los empresarios y el gran capital. Donde la clase Obrera (que somos el 90% de la población) tengamos conciencia de pertenencia a la misma y vayamos construyendo un Estado Socialista.

Y en esto que vuelve un nuevo secuestro legal por un tribunal de excepción, de la dirección política de un partido legal en el Estado francés e ilegal en el Reino de España. Ni las medidas represivas, ni la claudicación caben como solución a un problema político cuya solución pasa por el diálogo y la negociación entre diferentes. El próximo 12 de octubre las navarras y navarros y el resto de vascas y vascos tenemos algo que reivindicar con más fuerza que nunca, uniendo nuestra voz a los pueblos y naciones originarias de América, por la Autodeterminación, por la Independencia y por el Socialismo ¡Abajo el Imperialismo español!
 

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