LA FORESTAL
NOTAS EN ESTA SECCION
Santa fe: consecuencias del negocio forestal
17/11/04, Murió Gastón Gori, por Carlos del Frade
Gastón Gori, esperancino
"¡Güelga nomá chamigo!", por Osvaldo Bayer
Auge y la decadencia de La Forestal

Transformación ecológica y precariedad económica en una economía marginal
Las economías regionales argentinas y la globalización
Para que no haya hombres sin tierra ni tierra sin hombres
En los caminos vacíos de La Forestal

 

 



La Forestal emitía dinero propio, billetes y monedas: los "vales"
 

La Forestal es el nombre de una empresa argentina de capitales extranjeros que manejó buena parte de la actividad política y económica de un sector del norte argentino a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX. Su nombre es tristemente recordado por haber significado la destrucción de una parte importante de los recursos naturales, la explotación de sus trabajadores y los oscuros contactos con el poder de turno.

La devastación natural

Esta empresa de origen inglés, pero además con capitales franceses y alemanes, fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito perjudicial que la Argentina obtiene con la empresa Murrieta de Londres. Esta firma llevó a la desastrosa explotación de 1.500.000 hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente, tanino.

Mecanismos espurios

La firma se propagó y llevó adelante el usufructo, a saber: compra de tierras a precios miserables, subsidios de la Nación y de las provincias sin pagos de devoluciones y constantes sobornos a funcionarios públicos. Un caso por antonomasia era el de Lucas González, quien era uno de los representantes de la firma Murrieta en el país pero, a la vez, era el funcionario nacional encargado de negociar con la misma empresa sobre los alcances de la misma.

Estado dentro de un Estado

La Forestal resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba con ferrocarriles, puertos propios y pagaban a sus vapuleados trabajadores con vales que éstos a su vez debían de canjear en los almacenes de la mismísima empresa. El caso alegórico fue de Aniceto Barrientos de Villa Ana (Santa Fe) que, durante su vida de asalariado en la empresa, fue contabilizando cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número y llevando la anotación en un cuaderno registró 137 veces. La Forestal además tenía una fuerza propia de represión, la "gendarmería volante", financiada por la propia empresa y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática en 1945.

Las huelgas: muerte y represión

Las grandes luchas obreras contra la empresa comenzaron en 1919 y que contaron con la colaboración de los anarquistas de la FORA además de socialistas y sindicalistas libres. La primera huelga en el mes de julio fue en reclamo de un aumento salarial, jornada de solo 8 horas de trabajo y suspensión de masivos despidos compulsivos. La segunda huelga, se produjo entre diciembre de 1919 y enero de 1920 en la cual el gobierno nacional movilizó a soldados del Regimiento de Infantería Nº 12 de Rosario con asiento en Rosario. La tercera huelga en La Forestal del año 1922 fue la más importante y culminó con una salvaje represión, lo cual la "gendarmería volante" y otras formaciones parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes huelguistas condenados a la cárcel. En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos registraba lo siguiente: “a los muertos los apilaban uno sobre otro, le clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos perros sarnosos”.

El final de la empresa

La firma se retiró del país en el año 1966 debido a la brusca caída de los aranceles internacionales de la madera y el tanino reemplazado por nuevos productos. La Forestal dejó graves consecuencias económicas, ecológicas, y humanas. La acentuación de la tala del quebracho para la ganancia capitalista agotó ese recurso natural, en lo humano y económico el 95% de sus trabajadores no pudieron jubilarse, muchos perdieron sus hogares, las industrialización fue destruida y los pueblos se empobrecieron y su gente alimentó los suburbios de las grandes ciudades creando villas miserias.

Fuente: Wikipedia


 

Consecuencias del negocio forestal

Santa Fe perdió casi el 90% de sus bosques [2004]

Los bosques y montes naturales de la provincia de Santa Fe apenas representan el 14 por ciento de los existentes en 1935. Eso es lo que se desprende del reciente informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que comparó las cifras que pintan el paisaje de la deforestación impune que se generó en los últimos setenta años. Una pérdida varias veces millonaria en dólares que ningún gobierno provincial reclamó a favor de los santafesinos. Al contrario, a lo largo de la historia del siglo veinte, el Estado ha pagado precios muy altos por las tierras yermas, consecuencia de la depredación que generaron, fundamentalmente, dos grandes empresas: La Forestal, en el norte, y Celulosa, en el sur. Ambas firmas tuvieron un poder político superior al de los gobiernos locales que debieron controlarlas y que siempre obedecieron sus reclamos. Ahora que varios legisladores plantearon la necesidad de cuidar lo poco que queda de la flora autóctona también sería bueno que alguien, aunque sea una vez, reclame por los daños ocasionados a la población a través de la explotación irracional de la naturaleza.

El informe

 
Historias de un hachero. Quebracho, tanino y vida en los obrajes. Extracto de una entrevista realizada en el pueblo de Los Amores, a 500 kilometros de Santa Fe, Argentina (2006)

El trabajo fue realizado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el marco del Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación.
De 1.100.000 kilómetros cuadrados de bosques naturales que contabilizó el censo forestal de 1935 sólo quedan poco más de 330.000. En aquel entonces, el 39 por ciento del territorio nacional estaba cubierto de bosques; hoy, la superficie boscosa no llega al 12 por ciento.
"Un problema grave que estamos teniendo es la expansión desordenada de las fronteras agrícolas. Para frenar esta situación vamos a impulsar subsidios para quienes protejan los bosques y, aunque el Estado nacional no tiene injerencia directa sobre los recursos naturales (porque son patrimonio de las provincias), vamos a promover una ley de ordenamiento territorial, para asignar cantidades de hectáreas para cada uso", dijo Atilio Savino, titular de la Secretaría de Ambiente, que depende del Ministerio de Salud.
"Se están sacrificando superficies ricas en biodiversidad, destinándolas a fines bendecidos circunstancialmente por vaivenes del mercado de efímera duración. Se está extendiendo la frontera agropecuaria a fuerza de arrasar bosques y selvas y desplazar importantes comunidades rurales. Creo que debemos avanzar hacia una ecología social, a través de procesos productivos más sustentables", agregó el titular de esa cartera, Ginés González García.
El informe advierte, a su vez, que en esta pérdida de biodiversidad, en este empobrecimiento cualitativo de nuestros bosques, se juega la suerte del 40 por ciento de sus especies vegetales y animales. De hecho, ya hay unas cuantas amenazadas: corren peligro de extinción, entre otros, el pino paraná y el palo rosado, en Misiones; los lapachos, las quenoas y el roble amburana, en la selva de Yungas; el palo santo y algunas especies de quebracho, en el Chaco; y los alerces y algunas araucarias y cipreses, en el Sur.
Cada año, todavía, se desmontan unas 30.000 hectáreas de bosques. "Nosotros aseguramos que son muchas más. Estamos documentando qué está pasando con el 30% de bosques que nos queda y recibimos a diario denuncias sobre el tema. En Salta, hasta se están vendiendo reservas ecológicas para sembrar este cultivo", alerta Emiliano Ezcurra, de Greenpeace. Los lugares más castigados son las selvas de Yungas y la misionera, el monte chaqueño y Tartagal, en Salta.

El caso santafesino

En 1935, la superficie de bosques y montes naturales en la provincia de Santa Fe sumaba 59 mil kilómetros cuadrados.
Hoy, en 2004, apenas 8.253 kilómetros cuadrados.
Solamente el 13,98 por ciento de lo que había siete décadas atrás.
Es decir que se perdió el 86 por ciento de lo que había.
¿Quién se hace responsable por esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no existen en la provincia?.
¿Cuánto dinero representa semejante superficie que tuvo, además, un costo ecológico, sanitario y social de proporciones para los habitantes de Santa Fe?.
Detrás de ese saqueo también existe una historia de permisos otorgados por el propio Estado a favor de la explotación irracional de los recursos.
Asimismo se verifica un mínimo control de las ganancias que obtuvieron las grandes empresas dedicadas a la extracción y comercialización de los árboles.
Se cobraron impuestos mínimos en relación a los excedentes que tenían esas firmas y, a posteriori, se pagaron altos precios para la reestatización de territorios convertidos en virtuales desiertos.
Hacia mediados de los años noventa, el cálculo de lo que solamente fue explotado por La Forestal estiraba la cifra del costo ecológico a 3 mil millones de dólares.
Nadie reclamó por esta legítima acreencia que tiene el pueblo santafesino.
Esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no son, forman parte de tres procesos de explotación irracional de los recursos naturales: el quebracho colorado en el norte, el eucalipto blanco en el sur y el talado indiscriminado que ahora sirve de base para plantar soja en regiones que antes poseían una gran diversidad natural.

La Forestal

Treinta y siete cajas de hierro partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.
Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta & Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.
El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.
En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.
La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar ese compromiso con tierras fiscales.
Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.
"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina, y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible "La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.
La escritura debía ser firmada por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno, pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino en una extensión de 1.804.563 hectáreas".
El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios la suma de 3.212.190 pesos.
Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.
En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización en este país". Esos eran los empleados de la empresa.
En 1965, cuando los ingleses decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75 millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto "siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".
La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.
Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos Reutemann, Llambí Campbell.
La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre la mayoría del territorio santafesino.
Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el balance del año 1916.
Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones de pesos nacionales.
En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.
También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919 y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación en la legislatura provincial durante los años cuarenta.
Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice cultural prácticamente nulo".
Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el notable escritor santafesino.
A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal, los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió a la empresa.
Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones de dólares por exclusivamente el costo ecológico.
Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados, sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.


Osvaldo Bayer: De los guanacos al quebracho colorado. ¿Cómo se entregaron las tierras aquí y allá? El autor de la Patagonia Rebelde emparenta las historias de sur y norte argentino.
Fuente: Clarin.com

Celulosa

La leyenda cuenta que los rosarinos Joaquín Lagos y Enrique Fidanza disfrutaban en Roma del premio que les dejara un billete de lotería cuando el 15 de enero de 1927 leyeron las páginas de "Il Popolo di Roma". Ese papel estaba hecho con paja de trigo. La mencionada historia rosa sigue con el regreso de ambos a Rosario y su prédica a otros cerealistas y al italiano Umberto Pomilio, creador del sistema de transformación de la planta en papel. El 2 de febrero de 1929, con créditos del entonces Banco Provincial de Santa Fe, nació Celulosa Argentina en la ciudad de Capitán Bermúdez. Su primer directorio estuvo integrado por Eugenio Vogt, como presidente, Pomilio, Juan Tamburini, Silvio Gagliardi, Ciro Tonazzi, Santos Manfredi, Eduardo Grimaldi, Pedro Beristain y Antonio Morella.
Aquella fábrica de Capitán Bermúdez fue la primera planta del país dedicada a producir pasta celulósica. En febrero de 1931 la máquina importada de Alemania produjo las primeras 37 toneladas de papel. Un año después Celulosa realizó su primera exportación hacia el Paraguay.
Celulosa se convirtió en todo un símbolo de poder económico, político y social. Absorbió tres fábricas más antiguas, como Andino y Cía.; Papelera Argentina, con sede en Zárate, en la provincia de Buenos Aires, y la Compañía General Fabril Financiera, un desprendimiento de la Compañía General de Fósforos, con planta en Bernal, también en el primer estado argentino.
A partir de 1939 se asoció a la empresa inglesa Duperial a través de Electroclor, cuya planta era vecina de la original de Celulosa, en Capitán Bermúdez. El objetivo era elaborar productos derivados del cloro sobrante de la fabricación de la celulosa. En la primera mitad de los años cuarenta sustituyó la paja de trigo, como materia prima para la pasta, por la madera. Fue entonces, dice la historia oficial de la empresa, que se dedicó a plantar coníferas en el delta del Paraná y en Puerto Piray, en Misiones.
Pero la historia de Celulosa es también parte de la historia nacional.
Hacia 1996 formaba parte del principal acreedor externo de la Argentina: el Citibank.
En aquel año su primer trimestre exhibió una pérdida de 53 millones de pesos. La empresa decidió presentar un recurso de crisis ante el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Cien trabajadores quedaron en la calle.
Uno de los representantes legales de la empresa era uno de los principales referentes del poder económico nacional: Daniel Funes de Rioja, el abogado que formó parte del selecto grupo de expertos que impuso la flexibilización laboral durante los años noventa.
En 1991 trabajaban 618 obreros y otros 250 fuera de convenio. Pero había otros 150 trabajadores invisibles, los hacheros.
Sumergidos en los montes de eucaliptos blancos en los llamados centros forestales de la empresa, las familias de hacheros sobrevivían sin agua corriente, ni luz eléctrica y con pocas posibilidades de higiene y salud.
El titular del centro forestal de aquellos años, ingeniero Guillermo García, contestó: "No he tenido posibilidad de ir a los bosques por falta de tiempo. No los conozco a los hacheros. Pero iría para satisfacer una curiosidad de tipo turística. Pero no desde el punto de vista operativo porque no me corresponde. Ya trasladé mi preocupación para que los responsables tomaran acción inmediata", le dijo a este cronista.
En aquellos tiempos de principios de los años noventa, se conoció la existencia de la
escuela 1231 que funcionaba en los propios territorios de la empresa.
En su momento, la ex secretaria general de la Asociación del Magisterio de Santa Fe, delegación San Lorenzo, Analía Semorile, explicó: "A mi me hicieron saber que no me acerque más a la tranquera que da entrada a los campos de Celulosa y donde funciona la escuela 1231. No puede ser que maestras tengan que estar saltando las tranqueras porque un capataz de Celulosa se le ocurra cerrar la tranquera para que los hijos de los hacheros no tengan clases", sostuvo.
La escuela en cuestión tenía siete cursos, una directora, Irma Benvenutti de Giacone y dos maestras. Aunque contaban con partidas para el comedor, no había dinero para cocineras, de allí que las propias docentes se encargan de preparar la comida para los cuarenta alumnos, en su mayoría hijos de los hacheros del monte de eucaliptos, propiedad de Celulosa.
"La escuela que dirijo pertenece al estado provincial, y, sin embargo, tanto la estructura edilicia como la casi totalidad de los bienes muebles que la misma posee, fueron suministrados por la empresa citada. Yo me pregunto, ¿no debe ser el estado quien garantice la educación e instrucción del pueblo?. ¿Por qué entonces, una escuela pública para funcionar decentemente tiene que depender de los dineros que Celulosa Argentina no tiene la obligación de dar?...", sostuvo la directora en una carta en que la defendía a la empresa.
Catorce años después los hacheros continúan en las mismas condiciones de existencia aunque la propietaria de la empresa sea la uruguaya Fanapel en un 85 por ciento del capital y haya vendido por un monto de 242 millones de pesos durante 2003 con una ganancia de 61 millones de pesos.
Celulosa ha sido la principal impulsora de la deforestación en la zona sur de la provincia pero su propia historia evidencia sus influencias políticas, judiciales y económicas, no solamente en la región sino también a nivel nacional.

Algunas ideas

La Forestal y Celulosa no son las únicas responsables de la desaparición del 86 por ciento de los bosques y montes naturales santafesinos, pero si tienen un alto grado de compromiso.
Ellas son las caras visibles de un negocio que no reparó en el mínimo sentido de futuro, no solamente en relación al medio ambiente, sino con respecto a las poblaciones vinculadas al negocio forestal.
Las historias de ambas empresas revela la subordinación de la clase política municipal y provincial a sus mandatos de cuidar y agrandar sus ganancias.
Y hasta se pone de manifiesto como en lugar de devolver algo de lo mucho que obtuvieron gracias al suelo y la gente de la provincia, cobraron indemnizaciones ilógicas impulsadas desde la legislatura.
Pero el tercer factor económico de depredación, desocupación, pobreza y migración interna que hoy sufre la provincia es lo que se oculta detrás del llamado boom sojero.
La pérdida de los bosques y montes santafesinos debe también mensurarse en dinero para que el estado intente una reparación para los habitantes de las regiones que más sufrieron y sufren estos procesos de devastación natural.
Un costo que puede calcularse a través del precio de cada hectárea o kilómetro cuadrado hoy convertido en tierra yerma.
Es hora, alguna vez, de convertirse en acreedores de aquellos que usaron todos los recursos a favor de sus propias ganancias sin reparar en ningún tipo de costo.

Fuente: www.edicionuno.com.ar


Murió Gastón Gori (17/11/04)

'TENEMOS QUE SER MENOS IGNORANTES'

Por Carlos del Frade

Gastón Gori escribió y publicó y le reeditaron un total de 87 libros, uno por cada año que vivió. Con intensidad, pasión, amor y rigurosidad. Un cuarto de siglo le llevó su investigación en torno a La Forestal y murió con una jubilación que apenas superaba los 600 pesos. El escritor y periodista que nació en Esperanza murió el 17 de noviembre de 2004, el mismo día que se inauguraba el Tercer Congreso Internacional de la Lengua que, seguramente, hubiera ninguneado su compromiso y fulgurante existencia subordinada a la palabra como herramienta de transformación social y denuncia permanente. Quienes lo conocimos sabemos de su humildad, su sentido del humor y su renovada rebeldía cada vez que se enteraba de una nueva etapa del saqueo. Dos años atrás lo vimos bajar de una combi con un gran costo físico para sumarse a la creación de una biblioteca popular surgida de una asamblea barrial que apostó al futuro y que bautizó al lugar con su nombre. Hoy Gastón ya no está. Pero es una definición absurda. Por eso elegimos volver a contar aquella postal de alegría, militancia, honestidad y extraordinaria capacidad que nos regaló cuando se inauguró la biblioteca en la zona oeste rosarina. Gastón es un imprescindible. Lo queremos mucho. Lo seguimos necesitando.

El lugar más luminoso del mundo




















































El noble y codiciado quebracho colorado

En la lluviosa mañana del sábado 30 de noviembre de 2002, las asambleas barriales de Fisherton hicieron salir el sol.

Medio millar de pibes, que concurren a cinco escuelas del lugar, participaron del concurso de dibujos que sumaría el isotipo de la biblioteca popular inventada por los protagonistas de las asambleas.

Fisherton tiene 130 años y nunca antes, ningún funcionario, nacional, provincial o municipal, tuvo la idea se fundar una biblioteca.

Lo hizo la gente del pueblo.

Esa mañana de nubes, pintada de gris, los chicos que fueron con sus padres, hermanos y abuelos, supieron el significado de la palabra futuro.

Conocieron las cortinas hechas a mano por las vecinas, los estantes robados a la mugre de galpones abandonados, encontraron los marcos de las puertas pintados a nuevo, y comieron un bizcochuelo gigante cocinado en una panadería del barrio.

Vieron emocionarse a sus maestras, disfrutaron de títeres y bailes y descubrieron otra palabra nueva: dignidad.

La reconocieron en un viejito que para caminar se apoyaba en un bastón marrón, que vestía de traje y cuyos lentes hacía imaginar que no miraba lejos.

Era el hombre que llevaba el nombre de la biblioteca.

Gastón Gori, tejedor de la dignidad santafesina.

-Tengo ochenta y siete años y ochenta y siete libros publicados. Y como tengo pensado llegar a los noventa, necesito publicar tres libros más. Porque forzando las estadísticas quiere decir que tengo un libro por cada año de vida -dijo Gastón.

El hombre que durante un cuarto de siglo investigó La Forestal y descubrió las palabras como vínculos de historias individuales y colectivas, es apenas tenido en cuenta por los grandes medios de comunicación de la provincia.

Y hoy, cuando tanto se habla de los productos comerciales que semanalmente emite Telenoche Investiga, viene bien hacer un pequeño ejercicio intelectual.

¿De cuántas investigaciones que realizó Canal 13 usted se acuerda?. Difícilmente pueda decir con exactitud el contenido de más de tres trabajos a pesar de la enorme difusión que le dio el multimedios Clarín.

Sin embargo, cuando hoy los pibes de diecisiete años son explotados en los grandes supermercados de la ciudad, ellos, los mismos adolescentes, dicen que los tratan como en La Forestal.

Y ese concepto se hizo carne en la memoria del pueblo gracias al trabajo de Gastón Gori. Casi con seguridad ninguno de los chicos leyó el trabajo del esperancino, pero su obra se ha metido en la conciencia colectiva y ese es el mejor premio que puede tener un periodista de investigación. Que su obra lo trascienda y forme parte de los que son más.

-Yo repetí segundo grado porque no me daba la cabeza...Quería ser carpintero y todavía tengo el alma del carpintero...Si queremos ser una gran nación tenemos que leer más, tenemos que ser menos ignorante. Por eso es hermoso inaugurar esta biblioteca, porque es como un lazo que ahorca la ignorancia - sostuvo Gastón con su implacable lucidez de ochenta y siete años atravesados de coherencia, ética y búsqueda de la belleza y la verdad.

Por eso los chicos sintieron la alegría de sus padres, cuando este viejito los hizo reir; por eso los pibes se emocionaron cuando sus padres vibraron con las palabras de Gastón; por eso, ellos, los chicos de Fisherton, entenderán con el tiempo, cuando vayan una y otra vez a la Biblioteca, que ese sábado 30 de noviembre, fue el lugar más luminoso de la provincia, aunque lloviera y no estuviera el sol.

La luz viene del protagonismo de las asambleas barriales de Fisherton y de la vida de Gastón Gori, del futuro concreto y material que construyeron en Juan José Paso y Tarragona, a contrapelo de tanto cinismo e indiferencia que campean en estos crepusculares comienzos del tercer milenio.

Déjese tocar por esa luz, métase en esa biblioteca.

Ahí está el futuro, chiquito, sencillo y poderoso, tanto como la dignidad de Gastón Gori.

Fuente: argenpress.info



Gastón Gori, esperancino

17 de noviembre de 1915 - 17 de noviembre de 2004

Ese día tenía previsto presenciar en Santa fe una charla que brindaría el escritor mexicano Carlos Fuentes, quien estaba participando del congreso de la Lengua en Rosario, y en una breve escapada nos daría el gusto de poder verlo en la ciudad capital. Pero sucedió lo de Gastón Gori, así que concurrí a su sepelio en su tierra natal, Esperanza. Quizás tenga otra oportunidad de verlo a Carlos Fuentes. Pero lo de Gastón Gori, era más fuerte, sentí que aunque anónimamente, debía estar en el adiós a ese maestro y muchas veces fuente de trabajos historiográficos que había escrito.

Mientras me dirigía desde Santo Tomé, donde vivo hasta Esperanza, la mañana se presentaba luminosa y ya algo calurosa, un día de sol y cielo azul, muy típico de la provincia de Santa Fe. En el campo, los trabajadores agrícolas, sin dudas los nietos o bisnietos de aquellas "Familias fundadoras de Esperanza", hoy desparramados no sólo en lo que fue la colonia Esperanza, sino por todo el centro oeste santafesino, se aprestaban en sus labores del campo, los trigos ya estaban casi prontos para la cosecha.

El era de mi barrio, vivía a unas 3 cuadras de mi casa, había ido a mi misma escuela, la 315 "Aarón Castellanos", era de noviembre, el mismo mes en que nací, había andado por mis mismas calles y caminos, había visto el edificio del ferrocarril, cercano al Molino Angelita, escuchado los "pitos" o silbatos de las fábricas anunciando el comienzo o el final de las jornadas de los obreros y trabajadores, aunque años antes, pero era la misma mística percibida, la de un pueblo de trabajo y en eso se inspiró su obra, tal como lo que había vivido desde chico, en ese pequeña ciudad cosmopolita, entre agraria y urbana, entre campesina e industrial. Lo habían visto en esa calle San Martín dos cuadras al norte del ferrocarril, donde estaba el negocio de su padre, y por esa calle San Martín habían alguna vez estado juntos, José Pedroni, Paillet, Gori, Riva, Stessens y otros personajes que dió Esperanza y que tenían su ámbito de encuentro o de presencia en esas dos o tres cuadras al norte del ferrocarril. (Según el propio Gastón: Manuel Streiger; Evaristo Stessens; Omar Pedroni, hijo de José; el doctor Alfredo Heer , Armando Bruera, Lionel Robert )

Y así luego de las ceremonias, terrones de tierra, de esta tierra generosa de la que él tanto había hablado, fue cubriendo su féretro, allá en el cementerio de Esperanza, para volver a ser algún día otra vez parte del ciclo de la vida.

Hugo Zingerling

Esperanza despidió a Gaston Gori

El cortejo que traslada los restos del destacado escritor se detuvo frente al edificio municipal donde recibió el reconocimiento de la comunidad. Sus familiares participaron emocionados de la ceremonia que finalizó en el cementerio local. En cada lugar representantes del Movimiento por las Letras, el Centro de Estudios Históricos y el Intendente Municipal destacaron en sus mensajes su aporte y su generosa personalidad.

Una vez ingresado a la ciudad de Esperanza, el cortejo fúnebre se dirigió a la Escuela Normal, institución donde Gastón Gori se recibiera de maestro, para luego detenerse frente al edificio municipal.
Allí se escucharon reconocimientos de Ruben Leonardi por el Movimiento Esperancino por las Letras, un funcionario de la Secretaria de Cultura de la Provincia y del Intendente Municipal Rafael De Pace que entregó el último adiós en nombre de su ciudad natal.
Posteriormente todos los asistentes se dirigieron a la necrópolis local previo paso por la Escuela 315 Aaron Castellanos, lugar donde Gastón Gori cursara sus estudios primarios.
Finalmente en el Cementerio Municipal las palabras de despedida estuvieron a cargo de José Luis Iñiguez por el Centro de Estudios Históricos.

Por Normando Gil y Nicolás Loyarte | nloyarte@cableydiario.com

El sábado 4 de enero de 2003 el escritor santafesino recibió en su casa a un equipo periodístico de Cable & Diario y El Litoral.com. Aquella mañana calurosa fue inolvidable. Gastón iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones, su lectura crítica de la realidad y los anhelos para los que, él afirma, serán sus próximos tres años de vida. La conversación fue por momentos íntima, espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca, el escritorio, testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su primera máquina de escribir que azarosamente recupero hace poco. En el patio, sentado bajo el fresco de la Bignonia, el señor de lo picaflores compartió su mundo de pájaros, el trato cálido con su tero, su pato y las calandrias. En esta presentación, El Litoral.com pone a disposición de sus lectores el texto completo de la entrevista que testimonia la vida de uno de los escritores esenciales de nuestra provincia.

En el patio de la bignonia
...miles de hectáreas habré caminado por los campos, pero nunca encontré un pájaro muerto. Y cuando mueren en jaulas, siempre dicen que mueren de tristeza. Pero no es que mueren de tristeza, es que el final de la muerte es una muerte de tristeza, para el ser humano también. Agonía, qué quiere decir: la tristeza de morir... agonía, es la tristeza de morir. Todos morimos tristes cuando morimos por cosas naturales.
Y morimos —como decía el pastor protestante— ‘‘Y José era muy bueno y murió de su última enfermedad'' —comenzó Gastón Gori la charla.

Gastón, ¿está escribiendo?
Yo en este momento no estoy escribiendo libros. Pienso en libros, inclusive tengo concebidos libros, pero no voy a escribir. Porque tengo que hacerlo en forma manuscrita y la vista no me permite hacer bien las letras. Aunque puedo escribir bastante bien, por haber escrito millones de veces las palabras, pero no quiero escribir un libro. Esa es una de las razones.
Tengo una hija que revisa todo lo que yo escribí. Y es la única que puede leer mis manuscritos y no equivocarse. Inclusive corrige los errores que comente la desgrabadora, que a veces no sigue el sentido de las cosas y pone cualquier palabra.

¿No le gusta dictar?
No, dictar no me gusta. El estilo oral es una cosa y el estilo escrito es muy distinto. El fenómeno de cerebración es distinto. Ahora, hace poquito dicté un trabajo. ‘‘Perdido en los quebrachales'' se llama. No es muy largo, lo publicó un suplemento de Reconquista. Lo escribir casi por un compromiso con Julio Acosta, director de la editorial Ameghino. El me pidió que escribiese eso. En la contratapa dice que mi entusiasmo por el trabajo de La Forestal me llevó a perderme dos veces en los montes. Quería escribirlo y me ayudó una chica que vive en frente de mi casa que me sigue muy bien cuando dicto. Pero es muy difícil el tema. Escribirlo me resultó dificilísimo, por el fenómeno psicológico que hay que realizar. Lo alcancé a escribir y salió lindo, dice mi mujer, pero mi mujer no es que me ama, es chupamedia mía.

¿Gastón, no piensa escribir más?
No. Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo cosas concebidas, pero no lo voy a escribir.

¿Cuándo tomó esta determinación?
El hecho de que me haya disminuido la vista; por ejemplo: yo te miro a vos, y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de neuronas. Entonces esta muerte de neuronas me afectó los hemisferios cerebrales donde la vista, el aparto óptico, manda las imágenes. Bueno, yo a eso no lo tengo más completo. Ese es un inconveniente muy grande, porque también me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria es perder ya una parte del pensamiento. Aunque sea perder la memoria inmediata, la antigua no. Yo me puedo acordar de muchísimas cosas viejas. Inclusive de demasiadas cosas me acuerdo, debería acordarme de menos.

¿Cuántos libros tiene publicados?
Hay 47 primeras ediciones, incluyendo algún folleto, y hay 40 reediciones de libros. Ochenta y siete veces me publicaron libros, y tengo 87 años. Y como he resuelto vivir hasta los 90 años me van a faltar 3 libros. Uno ya está casi en camino, después de los otros dos me faltaría elegir uno, porque el último libro que me gustaría reeditar es un libro que yo quiero mucho: se llama ‘‘La pluma incesante''. Es decir: 90 años y 90 veces se habrán publicado libros míos, y terminarlo con el libro ‘‘La pluma incesante'' sería muy simbólico, me gustaría mucho hacerlo. Y ya te digo, como voy a vivir 3 años más, eso está resuelto, en eso ya no hay problema...

¿Por qué dice eso? ¿Cómo puede usted determinar que va a vivir 3 años más?
Lo he resuelto.


Fábrica de tanino en el Chaco en 1945
 

¿Y qué va a hacer dentro de 3 años?
Voy a vivir como vivo. Voy a vivir como vivo.

Pero, ¿por qué dice que va a morir dentro de 3 años?
Ah, yo digo 3 años como el límite de lo que yo he resuelto vivir. Pero si llego a los 90 años pido una prórroga (risas).

¿A quién se la pide?
Hay un ente que nosotros no podemos definir, (nocierto) (sic). Puedo pedírsela al destino, puedo pedírsela a Dios, por ejemplo; ése es el ente que no podemos definir. Dicen que hace todas las cosas, pero parate con Dios, ¿no? Porque a mí me mandó un infarto cerebral. Después, saco también en consecuencia que Dios no tiene memoria o no lleva anotado nada, porque me mandó un infarto cerebral y después ahora último me mandó un cáncer de próstata. ¿No vio en la libretita que ya era bastante? Hubiera puesto: ‘‘Le mando un resfrío, le mando una tos...'', cualquier cosa. Pero ¿por qué un cáncer? Si todo el que tiene cáncer, aunque sea de próstata, muere de cáncer, (nocierto). Pero yo creo que a pesar de eso, con la ayuda de los científicos actuales, 3 años más voy a vivir. Y si no vivo los 3 años más, vengan y repréndame: ‘‘¡Incumplidor! ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Usted nos ha engañado! A ver, diga ahora ¿por qué nos ha engañado?''. Y yo no te voy a contestar nada (risas).

Teóricamente, si usted quiere vivir 90 años, la prórroga la tendría que pedir en el 2005.
Eso mismo, en el 2005 pediría una prórroga.

¿Entonces le quedan 2 años?
¿Dos años?

Estamos en el 2003.
Sí.

¿Qué día nació usted?
Yo nací el 17 de noviembre de 1915 (silencio). Así que 90 años sería en el 2005. Y bué, es un número hasta simpático.

Orden cronológico de ediciones y reediciones

GASTON GORI – FICHA BIBLIOGRAFICA
1940 – ANATOLE FRANCE…Ed. Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1941 – SOBRE LA TIERRA ENSANGRENTADA, Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1942 – MIENTRAS LLEGA LA AURORA, Porter Bs. As., poemas.
1943 – VIDAS SIN RUMBO, Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1945 – Y ADEMAS ERA PECOSO… Ed. Castelví, Santa Fe, Cuentos.
1946 – SE RINDEN LOS NARDOS, Ed. Espadalirio, Santa Fe, poemas.
1946 – INTERMEZZO DE LAS ROSAS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1947 – COLONIZACION SUIZA EN ARGENTINA, Ed. Colmegna, ensayo histórico.
1947 – EL INDIO, EL CRIOLLO Y EL GRINGO, Ed. Dpto. Estudios Etnográficos.
1948 – COLONIZACION, Estudio histórico y social. Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1949 – EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, ED. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1950 – HA PASADO LA NOSTALGIA, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayos.
1951 – VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1952 – LA PAMPA SIN GAUCHO, Ed. Raigal, Bs. As., ensayo.
1952 – Segunda edición de ANATOLE FRANCE, Ed. Colmegna.
1952 – Segunda edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, _Ed, Colmegna.
1954 – FAMILIAS COLONIZADORAS DE SAN CARLOS, Ed. Colmegna, historia.
1955 – Segunda edición de EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, Ed. El Litoral, Santa Fe.
1956 – LA MUERTE DE ANTONINI, Ed. Doble P., Buenos Aires, novela.
1958 – EL PAN NUESTRO, Ed. Galatea – Nueva, Visión, Bs. As., ensayo, social del campo.
1958 – EL DESIERTO TIENE DUEÑO, Ed. Doble P. , Buenos Aires.
1958 – ANIBAL PONCE, Ed. I.R.C.A.U., Buenos Aires, ensayo (folleto).
1958 – DIARIO DEL COLONIZADOR ENRIQUE VOLLENWEIDER, Ed. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.
1962 – EDUARDO WILDE, ED. Fondo Municipal, Santa Fe, ensayo.
1964 – INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Bs. As., ensayo.
1964 – Segunda edición de VAGOS Y MALENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe.
1965 – LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado, Ed. Platina, Buenos Aires, ensayo.
1969 – ESPERANZA MADRE DE COLONIAS, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.
1971 – Segunda edición de INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Buenos Aires.
1971 – LA NARRATIVA EN LAREGION DEL LITORAL, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.
1972 – Tercera edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, Ed. Diagraf, Buenos Aires.
1972 – LA TIERRA AJENA, drama de la juventud agraria. Ed. La Bastilla, Buenos Aires, ensayo.
1973 – FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA, Ed. El Colono, Esperanza.
1974 – Segunda edición de “LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado”, editorial “PROYECCION”, Buenos Aires.
1974 – Tercera edición de “VAGOS Y MALENTRETENIDOS”, ed. “Alonso”, Buenos Aires.
1974 – Segunda edición de “FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA”, Ed. Colmegna, Santa Fe.
1975 – POEMAS EN LA TORMENTA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Poemas.
1976 – PALABRAS DE REFUTACION GOZOSA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, relatos.
1976 – NICANOR Y LAS AGUAS FURIOSAS, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Relatos.
1976 – PASE SEÑOR FANTASMA, Editorial Tupambaé, Santa Fe, Cuentos.

[Recopilado hasta 1976 - proximamente desde 1976 hasta nuestros días]
Hugo Zingerling
Fuente: www.esperanza.gov.ar


"¡Güelga nomá, chamigo!"

Por Osvaldo Bayer

Es una constante de hierro: la historia les da la razón siempre a los luchadores de la dignidad, por más humildes que sean. Y tal vez, por humildes, sus figuras se recortan en el tiempo con más claridad. Sucedió allá por los años veinte. En la tierra del quebracho. A los hacheros se les comenzó a prohibir los pañuelos rojos que, como costumbre, llevaban al cuello, y las camisas rojas que vestían en el trabajo. Ese color acostumbrado en los habitantes de la región no se podía usar más porque, según los serviles empleados de la empresa inglesa La Forestal, era “comunista y anarquista”. La policía privada de la empresa se encargaba de proceder: trabajador que llevaba pañuelo rojo o camisa granate era obligado a desnudarse, le daban latigazos hasta desvanecerlo y le prendían un cintillo azul y blanco y le hacían gritar bien fuerte: ¡viva la Patria!
Todo esto en la Argentina de don Hipólito Yrigoyen, elegido por el pueblo, que mandó al ejército argentino a reprimir al gauchaje alzado que se había levantado al grito de “¡Oh, añá! ¡Güelga nomá, chamigo!”, levantando el puño y con pocos rémingtons “Colí”, de caños y culatas recortados, que les habían hecho llegar los anarquistas de Buenos Aires a través de los marineros de los buques del Paraná. Fue una solidaridad épica. La huelga reventó como una bomba de brazos alzados desde el Chaco santafesino, por el Chaco, Formosa, hasta el mismo Puerto Infierno, y la parte santiagueña desde Quimilí a Pampa de los Guanacos. Los obreros ferroviarios anarquistas pararon el Central Norte Argentino y el Provincial de Santa Fe para impedir el movimiento de tropas del 12 de Infantería, en el cual estaba el teniente Juan Domingo Perón. Pero no sólo los ferroviarios sino también los marineros de la FORA pararon las embarcaciones y las tripulaciones de los barcos extranjeros que venían a recoger la sagrada madera roja de los quebrachales se negaron a recibirla. Y los portuarios, con sus rostros arrugados de puro indios, escupían a los crumiros traídos de otras latitudes que servían por un pan y un vaso de vino a los señores británicos bajo el cielo impiadoso de un permanente sol despiadado. Dos millones de hectáreas poseían los gentlemen de Londres. (“¿Argentina? Oh, yes, yes, sí, sí, allá hablan portugués, buena carne”). Dos millones de hectáreas, dos millones de hectáreas. Dos millones... de madera noble, de madera dura como el hierro. Roja. Arbol tras árbol, de cien años de crecimiento, caían para Su Majestad Británica, y desaparecían para los hijos de la tierra.
Globalización de la injusticia, que se joda la negrada, son todos borrachos, haraganes, analfabetos, sucios, no saben ni hablar castellano, se maman. Metalen bala, nomás. En el mismo año, el 10 de Caballería fusilaba a los peones patagónicos en defensa de los latifundios británicos.
Los curas se metieron en sus templos a rezar y para agradecer la infinita bondad de Dios, nuestro Señor. Mientras los hijos de la Tierra gritaban “Oh, añá, güelga nomá, chamigo”. Pero la empresa británica no se anduvo con chicas, inmediatamente armó su propia policía. El mismo modelo que en los años setenta emplearía uno de los hombres más desdeñables de nuestra historia, López Rega: las tres A. Bajo el nombre de Liga Patriótica Argentina (fundada en Buenos Aires por el Perito Moreno, Monseñor D’Andrea, el acaudalado Manuel de Anchorena y Manuel Carles, funcionario radical). La Forestal contrató a temibles criminales que traían de la cárcel de Misiones y les puso sombreros cowboys ­que los obreros llamaban “sombrero galpón”­ a los cuales les adosaban una escarapela patria. Y salían a la búsqueda de obreros huelguistas para acribillarlos a balazos. La primera víctima fue el dirigente anarcosindicalista Francisco Coronel, el más querido por las peonadas y hacheros de Puerto del Infierno. Jamás ni el ejército ni la policía molestó a los cuadros criminales de la Liga pagados por la empresa extranjera. Al contrario, los protegieron para asegurar el éxito final. El monumento final a tanta crueldad e ignominia fue el incendio del local de la Federación Obrera y las viviendas de todos aquellos trabajadores que no se sometieron. El últimoen resistir fue el gaucho Altamirano, que cayó en poder de los bandidos de La Forestal, a quien no sólo lo curtieron a latigazos sino que le prendieron fuego a su casita donde vivía con su mujer y numerosos hijos. Todo en nombre de la libra esterlina. Pero el asesinato de obreros no fue lo más terrible de esta injusticia que entristece esas zonas, vacías ya de nobles bosques. En 1939, muchos años después de la huelga, el diputado Doldán denunciaba la verdadera consecuencia del capitalismo ladrón. El diputado Doldán denunciará en la Cámara de Diputados: “En el departamento Vera, sobre 4463 defunciones sólo 1533 enfermos tuvieron asistencia médica y cerca de 3000 no la tuvieron.
Estudiando las cifras de la mortalidad infantil desde 1928 a 1938, considerando los nacidos muertos y los fallecidos hasta los diez años de edad inclusive, el 42,5 por ciento corresponde a niños. Pero la cifra es más abultada porque muchas criaturas nacidas muertas o fallecidas poco después del parto no son denunciadas al registro civil, lo que ocurre en los parajes más apartados y boscosos. Y ahora viene otro párrafo que desbarata toda posible disculpa o interpretación contraria: en el distrito de Garabato el 80,5 por ciento de los fallecimientos corresponde a la juventud entre los once y los treinta y cinco años”. No sólo se habían llevado nuestros árboles sino también nuestros niños. Todo el mundo se calló la boca. A políticos, militares y a la Iglesia les pareció todo lo más natural. Estoy en la Feria del Libro. He comenzado a acariciar las tapas de un libro. Es La Forestal, de Gastón Gori, vuelto a editar después de más de treinta años. El maestro Gastón Gori, conciso, justo, valiente.
Pese a las represiones que sufrió en su vida de ochenta y cuatro años, que continúa en su denuncia constante, ve que muy poco es lo que ha cambiado.
Hace más de treinta años describía así el final de esta tragedia griega que es La Forestal, síntesis desgarradora de lo que fue capaz el primer mundo con las riquezas de las latitudes del sur. “La Forestal llegó, robó y se fue; casas desocupadas y entre yuyales, en cuyos derrumbes, grietas y descascaramientos trabajan el tiempo y las lluvias; viejas casillas despintadas con sus chapas retorcidas y sin gente que las habite; ranchos caídos. Derruida la antigua fábrica de tanino, la zona es la imagen del desaliento, es el saldo de la evacuación de La Forestal. Altos yuyos en los antiguos clubes y cancha de tenis de los altos funcionarios y en las explanadas de las playas donde defendieran su vida obreros en trágicas horas y donde el sudor de varias generaciones regara el suelo; yuyos en la vieja herrería, yuyos avanzando y cubriendo los vestigios de instalaciones para un ferrocarril que ya no existe; yuyos en los intersticios de puertas y ventanas de casas abandonadas. Rodeadas de tristeza en las caras de niños que piden limosna.” Pero la memoria revive. Este libro, La Forestal, de Gastón Gori, está de nuevo entre nosotros, testigo de la infame historia de la explotación del hombre y de la riqueza de la naturaleza. Ojalá los maestros enseñen a sus alumnos lo que ocurrió por los años veinte en tierra argentina para que comprendan aquel “¡Oh, añá! ¡Güelga nomá, chamigo!”, como el arma de la rebeldía contra nuestra tan actual humillación. Gracias, viejo maestro Gastón Gori, el de las tierras de mi niñez.

Fuente: Pagina/12, 04/99


Introducción de las notas de investigación sobre el auge y la decadencia de la compañía inglesa de tanino La Forestal, publicadas entre mayo y agosto de 1969 en la Revista Georama

Las ciudades fantasmas

Por Rodolfo Walsh

Hacía diez años que el hombre faltaba del pueblo y sabía que la fábrica se hallaba cerrada. Pero no le importó demasiado, porque sus intereses estaban en otra parte y ya no era peón ni capataz. Así que visitó a sus amigos y arregló sus asuntos sin pasar por la fábrica, hasta que una tarde sus pasos lo llevaron, cruzó distraído un puente, atravesó el portón y dice que el silencio lo hizo despertar. Hacía tiempo que el hombre no lloraba.
/
La chimenea está allí: sesenta y cinco metros de ladrillo vertical en cuya punta supo flamear, los días de festejo, la bandera inglesa. Pero ya nadie sube sus peldaños oxidados. Las víboras fluyen por el canal de humo, asoman a los derrumbes, se meten en las oficinas desiertas.

-Este mes matamos cuarenta –dice Reinaldo Silva.

Las manos y los gestos del último empleado de La Forestal, en Villa Ana, reconstruyen los tres pisos que faltan entre las paredes con espesor de muralla, los huecos que fueron ventanas, las aserrineras convertidas en fosos. Bosta de caballo cubre el piso que presumió de parqué, y un retoño de ombú crece entre la invasora maleza amarilla.

Aquí se molía el quebracho, los rollizos empujados por el gato hidráulico gemían y se desintegraban contra las cuchillas de acero; aquí pasaba la cinta transportadora por el aserrín que iba a cocimiento. Uno puede imaginar a los hombres semidesnudos, cubiertos apenas por el chiripá, sudando entre nubes de vapor junto a las baterías de difusores, las tinas y los vácum, cortando con el brazo el chorro espeso y caliente que secaría tomando la forma de las bolsas, la cortante dureza del quebracho y su color, antes de ser embarcado para curtir los cueros y las pieles de medio mundo.

Pero es inútil. Las máquinas que trituraron un bosque han desaparecido; mojarritas nadan en la pileta que alimentó las baterías y sirvió de piscina a los gerentes; las calderas duermen amontonadas como grandes elefantes muertos.

La fábrica de tanino de Villa Ana no fue la primera, ni la última, ni la más importante entre las plantas de La Forestal clausuradas en los últimos veinte años. Pero ninguna dejó un testimonio tan impresionante de la caída de un imperio. A su alrededor, el pueblo agoniza desde 1957. Sus nueve mil habitantes se redujeron a tres mil. Diez mil hacheros de la zona emigraron o cayeron en primitivas formas de subsistencia.

No quedan huellas de sus ranchos de paja, pero el pueblo Forestal, que albergó a funcionarios y empleados, subsiste con sus casas de ladrillos encalados en color crema, sus galerías de tirantes rojos, sus techos a dos aguas. Cuatro de cada diez están hoy desocupadas, y una que ocupa media manzana con jardín acaba de venderse en setenta mil pesos.

Sobre la plaza, en una esquina, la puerta del único hotel permanece inexorablemente cerrada. Nada se mueve bajo el abrasador sol de la siesta. Un potrero donde pastan los caballos fue pista de aterrizaje; la cancha de golf donde se jugaron torneos internacionales ha sido removida por el arado. "Aquí vino la reina de Inglaterra", dice una voz que también parece ausente. Y ella misma contesta:

-Vivimos de recuerdos.

De los recuerdos más bien se muere, pero le voy a contar una cosa insignificante. No vale la pena que la anote. Yo tenía nueve años y estaba muerto de sueño, esperando que empezara el cine. Papá y mamá también, y todo el pueblo inquieto, porque era la época en que se alzaron los hacheros. Hasta que entró el gerente y se apagaron las luces. El cine empezaba cuando llegaba el gerente de La Forestal.

Fuente: www.revistacontratiempo.com.ar


Transformación ecológica y precariedad económica en una economía marginal. El Gran Chaco argentino, 1890-1950

Por Adrián Zarrilli
Univerisdad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional de La Plata y CONICET, Argentina, trabajo presentado al XXII International Congress of the Latin American Studies Association, Miami, Florida. March 16-18, 2000

La relación sociedad-naturaleza

Existe una estrecha relación entre sociedad y medio ambiente, ya que los mismos son respectivamente subsistemas conformados del sistema global que se condicionan entre sí. Por consiguiente, el desarrollo histórico de una sociedad depende en medida considerable de su base ecológica y de sus recursos naturales, mientras que el tipo y grado de desarrollo afectan directamente esa base ambiental. Por ello resulta prioritario para un análisis bajo esta perspectiva, el reconocimiento exhaustivo de la base actual y potencial de recursos naturales de una sociedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la propia condición de "recurso" que se le atribuye a algún elemento de la naturaleza depende del conocimiento empírico, tecnológico y científico, tanto como de las prioridades sociales.

Los conocimientos científicos y tecnológicos están dirigidos a reproducir el estilo de desarrollo a corto plazo. La carencia básica es de análisis dinámicos, desde un punto de vista integral, que permitan interpretar dos subsistemas, el social y el natural, y sus interrelaciones. Un análisis integral tiene que incorporar las formas en que la acción antrópica influye sobre los sistemas, el grado en que se modifican algunos de sus atributos como estabilidad, elasticidad, etc, la comprobación de daños, los niveles de artificialización, así como su capacidad de adaptación ante los cambios de factores climáticos.

En ese sentido muchos de los diagnósticos han eludido entrar a fondo en la interpretación de las contradicciones sociedad-naturaleza que se dan en los modos de producción predominantes en nuestro continente. Los enfoques que atribuyen el origen del deterioro de la naturaleza al costo natural del progreso científico y tecnológico encubren la utilización que determinadas fuerzas sociales están haciendo de ella, estas consecuencias no son una fatalidad que esté implícita en el propio progreso, sino el resultado de las formas de desarrollo impulsadas por los sectores y grupos dominantes.

Aunque el hombre sea ,por lo general, quien desencadena con nuevas acciones los cambios en la interacción sociedad-naturaleza, en muchos casos son los cambios catastróficos o evolutivos de la propia naturaleza los que determinan las modificaciones de la sociedad. Sea que esta desencadene los cambios en las interacciones, o que no esté sino reaccionando frente a cambios ambientales, las acciones sociales están de todas maneras condicionadas cultural e históricamente por su experiencia, conocimientos y percepciones acumuladas en cuanto a las acciones mutuas hombre-naturaleza. Uno de los procesos formativos culturales más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica empírica en relación con las formas permisibles y tolerables de explotación de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia de la población.

Nuestro objetivo central es, entonces, el estudio de esta especialización de los recursos primarios en una región y un momento histórico determinados. Su transformación artificial, sus conflictos, grados de especialización, la racionalidad, la interacción y el deterioro progresivo de los mismos. Pero, primeramente, enunciaremos como abordaron la temática del medio ambiente las versiones clásicas y las alternativas a ellas.

Cada modo histórico de producción, cada sistema económico y social, ha combinado de manera específica el trabajo humano, los saberes, los recursos naturales y los medios de producción con el fin de producir (transformando y a la vez consumiendo recursos naturales), distribuir y reproducir los bienes necesarios en cada momento histórico para la vida. Es por ello que el objetivo esencial de la Historia Ecológica se centra en el conocimiento de la lógica económica, de las normas éticas y culturales propias de cada forma histórica de producción, ya que al influir en las prácticas de los agentes sociales en relación al medio, determinan el menor o el mayor grado de sostenibilidad de la producción. Dicho en otros términos: cada formación social de producción, entendida en su dobre vertiente de explotación del trabajo humano y de la naturtaleza, marca los límites históricamente precisos a la eficiencia en el manejo de los ecosistemas.

La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.

La riqueza forestal y el aprovechamiento de las maderas más buscadas, se constituyó a mediados de la década de 1890, en el atractivo económico más importante para la penetración en la zona del Gran Chaco Argentino. Pero esta incorporación del territorio boscoso a la producción capitalista no fue realizada con control estatal nacional o provincial, por el contrario solamente hubo algunas normativas legales aisladas. Esta situación permitió una explotación extractiva de carácter meramente coyuntural, sin intentar siquiera la reproducción de las materias primas, con los consabidos perjuicios socioeconómicos para la región.

 

 

 

 

Otro de los "vales" de La Forestal

La explotación de los ecosistemas del nordeste argentino resultó totalmente contradictoria con las potencialidades naturales de regeneración del bosque y poco o nada se investigaron las posibilidades de regeneración artificial. Nuevamente es esta forma de explotación la que contrastaba con el conservativo sistema pampeano. La expoliación se basó en la cómplice indiferencia oficial: la política fue dejar hacer: el Estado hizo renuncia de su poder de policía aun cuando las denuncias provinieran de sus propios delegados.

La política ambiental del período considerado en el presente proyecto, puede ser caracterizada como de "inacción"; advirtiendo que durante todo este lapso, se explotaron los bosques con un criterio "minero", es decir, puramente extractivo, sin prever su reposición, lo que de hecho los transformó en un recurso no renovable.

Sí como se dijo, la explotación forestal, no mereció por parte del Estado mayor atención y control, el resultado directo se dejo sentir sobre los bosques que fueron talados, empleando generalmente mano de obra indígena o de zonas limítrofes, sin planificación económica alguna, llevada adelante por particulares a quienes sólo preocupaba su lucro personal o sectorial y que poco parece haber reinvertido en la región degradada. Desde la legislación propuesta por el presidente Nicolás Avellaneda en 1879-80, base de la ley de tierras de 1903 y del decreto del mismo año reglamentario de la explotación de bosques y yerbales, no se adoptaron resoluciones significativas hasta fines de los años 40. La destrucción de nuestros bosques, se vió facilitada por el económico y fácil acceso a las vías férreas y marítimas en la región subtropical y en el sur argentino. Mientras el fisco resultaba defraudado por las explotaciones clandestinas, que eludían fácilmente el sistema caduco de contralor puesto en práctica.

En este sentido la legislación forestal en el orden nacional resultó escasa y poco precisa y su aplicación generalmente ineficaz. Tales características se acentúan en el caso de la legislación provincial, dirigida fundamentalmente a obtener recursos fiscales, descuidando la preservación de los bosques y sus riquezas. En consecuencia, es factible advertir el desamparo de la región que podría estar asociado tanto a la inacción estatal cuanto a la ausencia de una burguesía local establecida.

Recién en 1948 con el dictado de la ley Nº13273 de defensa, mejoramiento y ampliación de bosques, se marca una ruptura en la comprensión del sistema de explotación forestal argentino. El Estado Nacional comienza a interesarse por las cuestiones referidas a la protección de los bosques, dando lugar a una legislación que llenó el vacío legal al que se hizo alusión. Es recién en ese año cuando el Poder Legislativo Nacional, emprenderá un estudio medular sobre el problema forestal, nombrándose al efecto una Comisión Especial Maderera y de Reforestación (de la cual participaron todos los sectores comprometidos directa o indirectamente con la cuestión forestal), que llega a término con el dictado de la ley, en el marco de una nueva orientación política y económica de la Argentina.

El Gran Chaco Argentino

En el nordeste argentino, la región del Gran Chaco (Formosa, Chaco, Norte de Santa Fe, Santiago del Estero y este de Tucumán y Salta) después de experimentar los resultados poco halagueños de una economía ganadera criolla y el ciclo azucarero que ese extingue frente al avance tucumano, ensaya –desde el último quinquenio del siglo XIX- la práctica de la explotación de su riqueza forestal quebrachera (1). .

La subregión este o Chaco santafesino es el área del quebracho colorado taninero por excelencia, cercana a las vías fluviales, donde se instalan las más importantes sociedades anónimas forestales de capital extranjero lideradas por "The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd" con sede en Londres y "Las Palmas del Chaco Austral S.A.". Son ellas las que comercializan tanino y rollizos de quebracho con destino al mercado externo

(fundamentalmente a Alemania, Gran Bretaña, EEUU) desplegando actividades que procuraban ligar a la región –pero esencialmente a los intereses que ellas mismas representan- con las metrópolis.

En la región el obraje fue el núcleo urbano-forestal por excelencia, el que asegura la explotación de la riqueza boscosa; la cual una vez agotada deja tras de si terreno arrasado que no se reforesta. Detrás de la depredación avanza el ganado, la tierra se subdivide para formar medianas y pequeñas estancias con una riqueza pecuaria que no puede competir con la ganadería litoraleña de alta mestización a pesar de los sucesivos ensayos económicos practicados, dando muestras de las complejas causas que el fenómeno encierra (2).

La explotación del quebracho

La explotación del quebracho colorado es uno de los más sólidos ejemplos históricos acerca de la explotación capitalista extractiva de un recurso natural no renovable y de cómo este sistema expoliativo genera importantes consecuencias negativas socioeconómicas.

La industria del quebracho se estableció en la Argentina como consecuencia del descubrimiento efectuado en 1850 por un grupo de técnicos curtidores franceses y alemanes, de las bondades que ofrecía el tanante obtenido a partir del árbol de quebracho, especie forestal muy difundida en lo que se conocía como Parque Chaqueño o Chaco Austral, que comprendía el norte de la provincia de Santa Fe y las actuales provincias de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, este de Salta y de Jujuy.

Ya desde las últimas décadas del siglo XIX comenzó a utilizarse la madera de quebracho en el proceso de curtiembre, los hermanos Harteneck utilizaron la madera de quebracho en su curtiembre de Pirfmansen, Alemania, y basados en los resultados positivos, decidieron la explotación en Sudamérica. En 1880 comienza la explotación de rollizos de quebracho colorado para diversas curtiembres nacionales, por medio de una aserrinera impulsada a vapor.

Para 1890 se inaugura en nuestro país la industria del tanino, con la instalación de la primera fábrica en Pehuajó, cerca del Empedrado (Corrientes) por una sociedad alemana de Hamburgo, Herwig y Schmidt.

A partir de ese momento empieza a gestarse lo que después sería The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd. Por un lado, los hermanos Harteneck, quienes estaban estrechamente vinculados con dos firmas de Hamburgo (Herwig y Renner) instalan, con la colaboración del Sr. Carlos Casado, una fábrica en Calchaquí en 1898. Por otro lado, anteriormente la firma Portalis y Cía., que ya explotaba bosques, construye, en 1895, una fábrica de tanino en Fives Ville. La industria del tanino se expandía rápidamente a principios de siglo. Las exportaciones de tanino y rollizo eran las siguientes:

Tanino (exportaciones en toneladas):
1895   402
1900   5.957
1905   29.408

Rollizo (exportaciones en toneladas):
1895   172.949
1900   239.836
1905   285.587

Como vemos, era mucho más importante la exportación del rollizo que la de extracto de colorado. La primacía de la exportación de rollizo sobre el tanino recién se altera en 1913, año en que cambia la relación a favor del tanino (3).

En el marco de esta expansión, los directores de La Forestal del Chaco, deciden aumentar el volumen de su producción, para lo cual deben realizar nuevas inversiones de capital. En 1905 se entrevistaron con el Barón Emile de Erlanger de la firma Emile de Erlanger y Cía. De Londres, que se dedicaban a financiar empresas industriales en los países sudamericanos, a través del Banco Anglo Sudamericano controlado por ellos.

El Barón Erlanger aprobó la propuesta después de un estudio, y ya el 26 de marzo de 1905 se inscribe en el Registro Público de Comercio de la ciudad de Londres la constitución de The Forestal Land Timber and Railway Co. Ltd., con sede en Londres y con un capital de un millón de libras esterlinas, dividido en acciones ordinarias y preferidas por partes iguales. También se emiten 550.000 libras esterlinas en debentures con el 5% de interés anual.

Aquí comienza lo que podemos llamar el primer período de The Forestal, que se extiende hasta 1904. Durante 1902, las empresas Harteneck y Cía. Y Portalis y Co., se fusionan en una misma empresa donde también participa el Sr. Renner de la "Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und C. Aktiengesellschaft" de Hamburgo. Alemania, que, ya anteriormente, comercializaba producción de tanino y fabricaba el mismo en Europa.

La nueva empresa se denomina Compañía Forestal del Chaco y pasó a ser la más importante productora de tanino de quebracho en el orden mundial. Su directorio estaba integrado por Carlos y Alberto Hartneck, Federico y Carlos Portalis, Víctor Negri, Brígido Terán y otros, con un capital social de m$n 3.000.000.

Entonces, La Forestal del Chaco posee: las fábricas de Calchaquí y Fives Ville, el F. C. Florencia-Basail y otras redes, con material rodante, locomotoras y vagones, edificios e instalaciones y el Puerto de Piracuá Miní, donde había almacenes, depósitos, talleres, aserraderos, curtiembres, etc. Además incorpora la fábrica de Empedrado, con 7.000 toneladas anuales de producción.

En el año 1903, la Forestal del Chaco instala otra fábrica en Villa Guillermina; simultáneamente construye un ramal férreo de Villa Guillermina al Puerto de Piracuacito sobre el Paraná, con la finalidad de embarcar tanino.

En 1904 se funda en el país La Argentina Quebracho Co., fundando como subsidiaria de la empresa norteamericana New York Tanning Extract Co. Compró 278.477 has. De bosques. Construyó una fábrica en Tartagal con capacidad de producción de 50 toneladas de tanino anuales y 70.000 toneladas de rollizos que exportaba a Nueva York. Empleaba 2.000 personas aproximadamente (4).

En 1904 la Cía. Industrial del Chaco instala una planta en Tirol. En 1906 y continuando con su expansión, la Forestal del Chaco monta una nueva fábrica en la Gallareta, provincia de Santa Fe, con una capacidad de producción de 7.000 toneladas de tanino al año.

Aquí se nos hace necesario introducir nuevos grupos que van a confluir en lo que se llamará The Forestal, Land, Timber and Railway Co., más tarde La Forestal Argentina.

El primero es el Sr. Cristóbal Murrieta & Cía., con quienes, por ley del 22 de junio de 1872, el Gobierno Provincial de Santa Fe contrató un empréstito, por intermedio de su apoderado en nuestro país, el Sr. Lucas González. Este caso será explicado oportunamente. Asimismo, es necesario agregar que Murrieta adquiere tierras en pago y luego las vende a la Santa Fe Land Co., que luego es comprada por The Forestal en el año 1914.

The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd.

La historia comercial de la empresa que con los años sería conocida con el nombre genérico de La Forestal, es la inmensa influencia en la industria taninera y en el contexto social de las provincias del Chaco y Santa Fe.

Este es el panorama general de la explotación del extracto de quebracho hasta alrededor de 1906. Los bienes y tierras de La Forestal del Chaco en la provincia de Santa Fe fueron valuados en la suma de 764.072 libras esterlinas y los bienes y tierras ubicados en el Chaco en la cantidad de 294.072 libras esterlinas, lo que hace un total de 1.058.144 libras esterlinas (5) .

Según un memorándum de constitución de The Forestal, la Cía. Forestal del Chaco (por acuerdo celebrado en París) había convenido venderle "todas sus propiedades de toda clase, ferrocarriles, concesiones, privilegios, edificios, plantel de talleres, derechos, propiedades" por The Forestal.

Estos bienes comprendían:

propiedades sobre-----------------------472.000 has.
Derechos de explotación sobre-----------197.000 has.
Total-----------------------------------669.000 has.
Propiedades sobre-----------------------170 km. de vías férreas

Sobre los bienes inmuebles de la Cía. Forestal del Chaco, que pasaban a integrar el activo de The Forestal, se constituyó una hipoteca a favor de Sir Robert Harvey y del Barón Federico Alfredo de Erlanger como "fideicomisario de los bonos de la emisión de quinientas cincuenta mil libras esterlinas" con que se aumentaba el capital de la nueva compañía.

Al capital inicial de la Cía. Forestal del Chaco, evaluado como vimos en 1.058.144 libras esterlinas, los financistas ingleses aportan 550.000 libras esterlinas más, garantizadas con una hipoteca sobre los bienes de la Cía Forestal del Chaco, con lo cual llegan a 1.628.264 libras esterlinas; por medio de esto controlan su gestión.

El primer directorio de la empresa se constituye el 16 de agosto de 1906 y está integrado por: Presidente: Carlos E. Gunther (era también Director del Banco Anglo Sudamericano, controlado por Erlanger y Presidente de la Cía. De Extracto de Carne Liebig, o sea el frigorífico "Smithfield" y figuraban como directores el Sr. Herbert Elman (que también era Director de la British and Foreing Marine Insurance Co. Ldt), el Barón de Erlanger, H.M. Kersey D.S.O., banqueros, el Sr. H. Renner (Director de la Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und Co. Aktiengesellschaft, que ya pertenecía a la Cía. Forestal del Cahco); el Sr. Harteneck y el Sr. Federico Portalis (6).

Las ventas de los productos elaborados se realizaban a través de un agente alemán (Otto Bolms) de Hamburgo, que actuaba en la Cía. Renner.

El libro de 50° Aniversario de La Forestal nos explica claramente el cartel organizado en la producción local; dice

"En el momento de la transferencia existía entre los fabricantes de extracto de quebracho un convenio para asegurar la colación de sus respectivos productos, a precios razonables y evitar una competencia ruinosa. El control de su convenio estaba en manos de la Cía. Forestal del Chaco, en su carácter de principal productos y, por lo tanto, a su debido tiempo fue transferido a la nueva empresa" (7). .

El período de expansión de La Forestal

En el período comprendido entre 1906 y 1914, The Forestal expande sistemáticamente sus dominios y organiza el mercado de tanino de quebracho, para lo cual ha heredado de la Cía. Forestal del Chaco, un mecanismo de regulación de precios controlado por ella misma.

Dicha expansión se produce en rápida progresión, quedando en 1909 consolidado el monopolio al obtener el control de ventas de la empresa Quebrachales Fusionados, su principal competidora (8).

Como ejemplo de la operatoría empresarial de The Forestal tenemos caso de la absorción de la Compañía de Santa Fe, que sirve de claro modelo de práctica monopolica.

Por ley del 22 de junio de 1872 el Gobierno Provincial contrató un empréstito con la firma Murrieta y Cía. De Londres, cuyo apoderado en nuestro país era el Sr. Lucas González.

Ocho años, más tarde, en septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Provincial, no habiendo podido saldar el empréstito, manda a las Cámaras un proyecto de ley donde plantea saldar lo adeudado en estos términos: por el artículo primero, la tercera parte de la deuda sería satisfecha con bonos del Tesoro, que devengarían intereses. Con el objeto de acelerar la amortización, estos bonos serían aceptados por el Estado Provincial en pago de tierras públicas.

Se construye un ferrocarril que irá a atravesar las tierras de The Santa Fe Land Co., cuya financiación no corre por cuenta de la misma empresa, siendo ellos los beneficiados. Por el contrario, se emiten bonos que son puestos en circulación, en los medios económicos de Santa Fe, además se presta dinero a la provincia para que ésta pueda financiar el ferrocarril, pero deberá devolver ese dinero más tarde a la propia empresa beneficiada por la construcción, que por otra parte, hace también el negocio industrial ya que construye el ferrocarril a través de una subsidiaria.

Compraron además 664 leguas cuadradas a $ 1.500 cada una en el mínimo permitido por la ley de 1880, Archivo del senado, tomo 22, actas 1880 (9). Murrieta y Cía pagó $ 1.002.594 por 1.804.563 has., adquiridas a la provincia y vendió al año siguiente, el 8 de agosto de 1884 a la Cía de tierras de Santa Fe, a razón de $ 5.292 la legua cuadrada con un 250 % de ganancia (10).

La transferencia de las tierras de Cristóbal Murrieta y Cía a la Santa Fe Co. Ltd., le significó a la primera una ganancia de $ 2.402.407, equivalente al doble de la deuda originaria de la Provincia con Murrieta.

Esta empresa subdividió una parte del terreno adquirido en lo que dieron en llamar colonial (San Cristóbal, Ñanducita, etc.) loteando extensiones variables que vendía a agricultores de la misma provincia que estaban invirtiendo los capitales formados en años de tareas campesinas.

Estos lotes se veían capitalizados por el paso del ya mencionado ferrocarril. De esa forma la empresa financiera realizaba captando no sólo el capital invertido más una ganacia, sino los capitales de agricultores locales, generados en años de trabajo productivo. El servicio prestado era sentar agricultores en zonas sin otra organización que el ferrocarril, que algunos años más tarde terminaron comprando.

En el informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria señala:

"Asimismo, la nueva empresa (The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd) recibió la concesión de los rollizos destinado a la exportación como asimismo el extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co" (11).

O sea que había relaciones comerciales entre quien compraba rollizos y la Santa Fe Land Co. Y también entre ésta y la Cía Forestal del Chaco, a la que vendía rollizos. Estas relaciones se continúan con The Forestal, a la que vende toda su producción de rollizos, como así también una pequeña cantidad de tanino que producía.

En 1914, treinta años después de haberse constituido, la Santa Fe Land Co es comprada por The Forestal.

La espera de estos treinta años, desde la fundación de The Santa Fe Land Co. Hasta la venta de sus bienes a The Forestal, se debió a la extensa ocupación de extensos lotes fiscales que, previo pago de los impuestos, pasaron a su propiedad por la "ley de posesión treintañal", precisamente en 1914.

Superficie propiedad de La Forestal:
Santa Fe--------------------1.937.487 has
Chaco-----------------------328.688 has
Total------------------------2.266.175 has

La producción de tanino es ese período fue la siguiente:
1905     29.408 tons.
1910     53.251 tons.
1915     110.213 tons

En el año 1914 podemos decir que comienza un nuevo período para la industria del extracto de quebracho en nuestro país. Hasta la fecha de iniciación de la primera guerra, la política comercial de la empresa es marcadamente expansionista mientras controla completamente a su competencia y en parte la absorbe.

Con la guerra sobreviene una momentánea dislocación en el funcionamiento de The Forestal, ya que su aparato funcionaba en Hamburgo y su director en Londres.

Marzoratti dice en su informe: "al frente de la misma se encontraban funcionarios casi todos ellos de origen alemán" refiriéndose a la organización de The Forestal en la Argentina. Con la guerra, la empresa se ve obligada a organizar su propio aparato de ventas centralizado en Londres (12).

"Durante la guerra el gobierno Británico permitió que la Co. Retuviera parte de su personal, ya que la industria del quebracho fue considerada como una de las industrias clave para el esfuerzo de guerra por la causa aliada" (13).

A pesar del bloqueo de algunos países europeos, las ventas de extracto se expanden sin parar, en la siguiente progresión:
Año      Toneladas
1914     80.153
1915     110.213
1916     97.574
1917     90.777
1918     132.956
1919     139.667
1920     101.627

"En realidad puede afirmarse que fue durante la iniciación del conflicto europeo de 1914 que se produce el auge y la proliferación de instalación de fábricas de extracto de Quebracho, la mayoría de las cuales se ubicaron en la zona del Chaco" (14).

Hasta superaba en toneladas y en valores a la exportación de tanino. Si tenemos en cuenta que casi toda la comercialización estaba controlada por The Forestal y los rollizos eran industrializados por fábricas europeas y norteamericanas, resalta el hecho de que precisamente se produce un auge de fabricantes nacionales de tanino y se invierten las tendencias del mercado internacional a favor del tanino contra el rollizo.

Ante el surgimiento de diez fábricas de tanino, The Forestal abandonó su política comercial anterior y adopta una nueva. En 1919, después de haber completado la organización de su estructura de ventas, con sede en Londres, organiza con los productores nacionales existentes en esa época, un cartel llamado "Pool de fabricantes de extracto de quebracho" en base de financiaciones y adjudicándose, a cambio de ello, el monopolio de ventas en los mercados internacionales.

El pool estaba integrado por diez empresas y The Forestal cubría cerca del 55% de la producción y se hacía cargo de toda la comercialización. El mismo se organizó en 1919 y duró hasta 1923.

Empresas que formaron el primer pool: Producción ton/año
- La Forestal 100.000
- Quebrachales fusionados 18.000
- Las Palmas del Chaco Austral 9.000
- La Formosa 9.000
- Campos y Quebrachales, Pto. Sastre 9.000
- Carlos Casado Ltda. 9.000
- Puerto Guaraní 7.500
- Puerto Galileo 5.000
- Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía. 8.000
- Argentine Timber & Estates Co. 2.500
Total 177.000

Condiciones generales del pool:
Art. 2: La Forestal desempeñará el cargo de Agentes-Administradores-Vendedores
Art. 4: La Forestal se obliga a recibir por parte del pool el 70% de la referida producción máxima.
Art. 19: La Forestal entregará al fabricante 100 pesos oro sellado por tonelada. En caso que las existencias en Buenos Aires superaran las 15.000 toneladas. La Forestal tendrá el derecho de suspender los pagos a que se refiere este artículo hasta que bajen nuevamente a menos de 15.000 toneladas.
Art. 22: La Forestal no recibirá remuneración alguna por actuar como agentes vendedores, salvo la que se refiere en el artículo 24.
Art. 24: Si en el año calendario determinado el producto neto de las ventas del pool excedieran de $100 oro sellado por tonelada de extracto entregado al pool, el 20% de tal excedente corresponderá a La Forestal en retribución de sus servicios como agentes vendedores. El 80% restante se redistribuirá entre los fabricantes en proporción de su parte de producción total, es decir la cantidad efectivamente entregada al pool.
Art. 26: Quedan nombrados como liquidadores del pool la firma de Contadores Revisadores Señores Touche, Faller & Cía. (15).

Formación del 2° Pool 1926-1931 o "Convenio de Caballeros":

Como consecuencia de la antedicha ley de Represión de Monopolios y la desaparición del primer pool, se produce entre los productores una agresiva competencia de precios, que significó un gran perjuicio a la economía nacional; el 1° de marzo de 1926, La Forestal consiente en organizar un nuevo pool, esta vez llamado "Convenio de Caballeros".

Los integrantes del referido Convenio fueron los siguientes:

Firmas integrantes del Convenio: Producción ton/año
La Forestal (incluyendo Fontana y Refinería Argentina)-------- 164.210
Quebrachales Fusionados--------------------------------------25.656
Materias colorantes--------------------------------------------9.312
Nellen & Turk--------------------------------------------------6.684
Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía---------------------------13.600
Carlos Casado Ltda-------------------------------------------11.520
Campos y Quebrachales Puerto Sastre-------------------------11.400
Demetrio Baranda---------------------------------------------11.000
Cía. Forestal del Puerto Sastre---------------------------------11.400
Las Mercedes--------------------------------------------------9.144
La Chaqueña---------------------------------------------------7.872
Walter Hinckeldeyn---------------------------------------------5.952
Francia Argentina----------------------------------------------7.592
Compañía Noruego Argentina-----------------------------------4.416
José Femenía--------------------------------------------------7.488
La Formosa---------------------------------------------------10.560
Total:-------------------------------------------------------317.806

Empresas adheridas al Convenio:
International Products Corporation------------------------------30.000

Empresas no integrantes del Convenio (Outsiders)
Guillermo Welbers-----------------------------------------------6.000
Enrique Pfahl---------------------------------------------------1.500
Otto Franke (ex Argentine Timber & Estates)---------------------2.500
Las Palmas del Chaco Austral------------------------------------9.000
Total:---------------------------------------------------------19.000

Empresas del Convenio: 317.806
Empresas adheridas al Convenio: 30.000
Empresas no integrantes del Convenio: 19.000
Total: 366.806

Estos datos fueron extraídos del informe Marzoratti.

Este "Convenio de Caballeros" tenía una duración de tres años.

A fines de 1928, al encararse la renovación del pool, se produce la novedad de que algunos de las fábricas anteriormente nombradas han ampliado su producción hasta sobrepasar las 450.000 toneladas totales. De todos modos, el Convenio se prolongó hasta 1931. Este pool, por acuerdo, debió terminar el 31 de diciembre de 1931, pero, a causa de su política de precios, que se consideró abusiva, se produjo una pronunciada disminución de la demanda.

Esto trajo aparejada fuertes discrepancias entre sus componentes, especialmente entre Quebrachales Fusionados y La Forestal. Como consecuencia de esto, este segundo pool se disolvió prematuramente en el mes de julio de 1931. La Forestal, en el momento de la ruptura, poseía alrededor de un millón de toneladas de tanino correspondiente a stock no vendido procedente de los fabricantes que integraban el pool fiscalizado por ella misma; luego, ante esta situación, resolvieron producir lo que dieron en llamar "una purga a la industria", declarando una significatividad baja en el precio de venta del producto.

En esta fecha, 1931, The Foerastal Land, Timber and Railway Co. Ltd., agrupándose con Fontana Ltda., y con D. Baranda Ltda., constituye La Forestal Argentina Sociedad Anónima Industrial, Comercial y Agropecuaria, a quien en adelante llamaremos La Forestal.

"La superficie de las tierras comprendidas en la operación era de 721.561 has. En Santa Fe y 467.937 en el Chaco, totalizando 1.189.498 has. Estas cifras evidencian que La Forestal había vendido y entregado ya en ésta época cerca de 1.200.000 has., prácticamente la mitad de los terrenos que poseía a fines de 1914 (16)" ". Extraído de "publicación de La Forestal.

La Forestal empieza a desprenderse de sus tierras.

A partir de este momento sólo se construyen cuatro fábricas más: La Verde en 1939, Monte Quemado en 1941, Santiago del estero en 1942 y, en el mismo año, Vinalito Yuto (Jujuy).

En 1932, La Forestal empieza a comprar acciones de Quebrachales Fusionados y en 1964 adquiere la mayoría del paquete accionario, eliminando así su mayor competidor.

A partir de entonces comienza un nuevo período en la industria taninera nacional, que podríamos caracterizar como de transición a la decadencia. Al año 1943, ya habían cerrado las plantas de Colonia Benítez (1932), Reconquista (1941) y Puerto Bermejo (1943).

En 1937 se forma el tercer pool hasta que en 1945 La Forestal deja de controlar la producción taninera. Entre los años 1946 y 1947, a causa de la segunda guerra mundial, se produce un nuevo auge de las exportaciones de extracto de quebracho, pero finalizado esto, ya se inicia un último proceso, que llega hasta nuestros días, produciéndose el cierre masivo de plantas productoras de tanino.

Entre 1930 y 1940, la situación, en lo que hace a la distribución geográfica de la industria, era la siguiente:

República Argentina:

Pcia del Chaco: 16 fábricas
Pcia de Santa Fe: 8
Pcia de Santiago del Estero: 2
Pcia de Formosa: 2
Pcia de Jujuy: 1
Pcia de Corrientes: 1

República del Paraguay:
Puerto Sastre: 1
Puerto Casado: 1
Puerto Guaraní: 1
Puerto Pinasco: 1

En esa distribución, la participación de las distintas provincias argentinas, en el porcentaje de establecimientos que cada una tenía con respecto al total del país, era la siguiente:

Pcia del Chaco: 53,4%
Pcia de Santa Fe: 26,6%
Pcia de Santiago del Estero: 6,7%
Pcia de Formosa: 6,7%
Pcia de Jujuy: 3,3%
Pcia de Corrientes: 3,3%

De esta forma, las fábricas argentinas, en número de treinta, representaban el 89,3% del total de plantas productoras de extracto de quebracho en el mundo, correspondiéndole a Paraguay, con cuatro establecimientos el 10,7%.

Surgen entonces con claridad tres períodos de instalaciones de fábricas: el primero es el del comienzo de la actividad industrial, o sea hasta 1909, el segundo comienza prácticamente con la primera guerra mundial (1915) y se extiende hasta 1925 y el tercero coincide con la segunda guerra mundial, 1939 a 1942; en ese año, 1942, se instala la última fábrica.

Asimismo se observan dos períodos de cierre: el primero va desde 1922 hasta 1934 y el segundo desde 1950 a 1962, que se continúa en forma sistemática.

Se puede señalar, asimismo, que el segundo período de cierre coincide con la implantación de un llamado plan de racionalización, tendiente a disminuir la capacidad del extracto de quebracho argentino, lo que se ejecuta a través del cierre de las propias fábricas de La Forestal y de otras, produciéndose el desmantelamiento de las mismas. En ese mismo período se aumentan las plantaciones de mimosa y se ponen en funcionamiento nuevas plantas de extracto de la misma, culminando esta situación con un acuerdo monopolístico de precios, que resulta ser más elevado de la historia y facilita, de esta manera, el afianzamiento de las fábricas elaboradas de extracto de mimosa. Esto último se lleva a cabo entre los años 1951 y 1956.

La Forestal, evidentemente, no tenía interés en el desarrollo de la competencia y en la posible perturbación de su acción monopólica, explicando esto en muchos casos, la compra de establecimientos, de paquetes accionarios, etc.

Por otra parte, teniendo en cuenta que muchas fábricas casi no trabajaron, se desprende que algunas de ellas se instalaban para luego ser vendidas y otras no disponían de la materia prima necesaria o, simplemente, no habían estudiado los proyectos a fondo (17). .

La existencia de los cupos de producción no siempre se utilizó con sano criterio y se observan frecuentes casos de cierres de fábricas con transferencia de cupos.

La mayor parte de los bosques chaqueños fueron aprovechados mediante el otorgamiento de concesiones, sin tomar en cuenta el valor real de la madera en pie o lo que costaría reponer los bosques explotados. Generalmente las cláusulas sobre regeneración del bosque cuando existieron no fueron respetadas. Además la desaparición de grandes extensiones boscosas provoca daños visibles al medio ambiente y otras alteraciones no menos importantes pero más difíciles de evaluar. Entre las promeras tenemos: erosión, formación de dunas, desertificación, avalanchas, embancamiento de ríos, extinción de especies. Entre las segundas: cambios climáticos y aumento del dióxido de carbono. (18).

Conclusiones

Las inversiones nacionales trascienden la frontera y expanden la explotación forestal al Chaco paraguayo. Sus beneficios y capitales invertidos están a salvo, los de las economías marginales no; porque la reinversión allí no se produce. La ausencia de una burguesóa local con asentamiento en la región deja un lugar vacante en estos territorios nacionales y provinciales que los sectores más influyentes de la economía metropolitana y de la región pampeana. A pesar de no ser el Nordeste argentino una región aislada –ya que cuenta con los rieles de tres compañías ferroviarias y una adecuada red fluvial- su marginalidad se mantiene. Razones políticas y socioeconómicas explican una situación de desequilibrio interregional que, paradójicamente, alimenta la permanencia, fortalecimiento y hegemonía de la elite dirigente de base agroexportadora que da sustento a la Argentina Moderna

La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.

La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre las formas y ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración y aprovechamiento sustentable. La aceleración en los ritmos de rotación del capital y en la capitalización de la renta del suelo para maximizar las ganancias o los excedentes económicos en el corto plazo pudieron ser causales que generaron una creciente presión sobre el medio ambiente. Esta racionalidad económica aparecer asociada con patrones tecnológicos que tienden a uniformar la explotación y a reducir la biodiversibilidad.

La sociedad humana conforma su medio ambiente, pero al mismo tiempo su supervivencia y desarrollo exigen la explotación del mismo. Se encuentra así en una situación de juez y parte con respecto a la naturaleza, ya que la explotación del medio ambiente interfiere con los ciclos ecológicos mencionados anteriormente. Estas interferencias pueden ser asimiladas por los ecosistemas, ya que éstos gracias a su heterogeneidad y complejidad, poseen una capacidad relativamente amplia de "absorción de interferencias", de regeneración y autorreproducción. Pero si exceden ciertos límites, la intensidad o persistencia de la interferencia pueden llegar a desorganizar los ciclos regeneradores y reproductivos de los ecosistemas, a tal punto de producir un colapso ecológico, exigiendo los consiguientes reajustes sociales. En este sentido, es posible considerar a esas interferencias, sus grados de intensidad y sus reajustes sociales, como medios aptos para conocer la situación y evolución de las regiones forestales nacionales y particularmente en el llamado Gran Chaco.

Notas
1. BORRINI, Héctor. "La industria a fines del siglo XIX en el Territorio Nacional del Chaco". En: Octavo Congreso Nacional y Regional de Historia Argentina". Bs As, 1988.; GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre la historia rural y la situación agraria de las economías extrapampeanas. El caso del Gran Chaco Argentino y la explotación forestal (1895-1930)". En: BJERG, M. y REGUERA, A. Problemas de historia agraria. Tandil, UNCPA, 1995, p. 272.
2. GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre...op.cit. p.273.
3. CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (1973). Diagnóstico sobre fabricación de resinas fenólicas. Provincia del Chaco. Bs As, Serie Técnica 22, p.23
4. Idem, p.24
5. Idem, p.28
6. Monitor de Sociedades Anónimas, 1906
7. La Forestal al Servicio de la Grandeza Argentina. p.7
Período 1906-1914- Expansión de The Forestal.
1906- Recibe la concesión de los rollizos destinados a la exportación y del extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co.
1907- El Directorio de The Forestal decide construir su propia flota fluvial.
1908- Compra la totalidad del paquete accionario de la Cía. El Tanino, elaboración de extracto de quebracho, con fábrica en El Mocoví.
1909- Toma el control de ventas de su principal competidora: la Cía Quebrachales Fusionados, consolidando el monopolio.
1909- Se hace cargo de la colocación en el exterior de la producción de Carlos Casado Ltda y de Puerto Galileo, empresas paraguayas.
1909- Compra en su totalidad la Cía Argentina de Lanchas.
1910- Compra el Ferrocarril Ocampo. Ya en esta fecha posee 26.000 cabezas de ganado en sus tierras.
1913- Compra las tierras de la Santa Fe Land Co. (1).
1913- Compra la Cía de Tanino de Santa Fe con las propiedades ganaderas de San Cristóbal, las Cuñas y Barrancosa, 95 Km. De ferrocarril y otros bienes.
1913- Compra la Argentine Quebracho Co. Con fábrica en Tartagal.
8. Empréstito de Cristóbal Murrieta y Cía.
9. Idem P.100
10. Consejo Federal de Inversiones...op. cit, p.28-29
11. informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria y Minería (expediente N° 20003/59 del 2 de enero de 1959, p.33
12. Informe Marzoratti, pág. 35
13. Idem.
14. Informe Marzoratti, pág. 36.
15. Consejo Federal de Inversiones...op.cit.p.33
16. La Forestal al servicio de la grandeza Argentina,, p.112
17. Consejo Federal de Inversiones... Diagnóstico...34
18. SALCEDO, S. y LEYTON, I. "El sector forestal latinoamericano". En: SUNKEL, O. y GIGLIO, N. Estilos de desarrollo y medio ambiente en la América Latina. México, FCE, 1980, p.454.

Fuente: http://revista-theomai.unq.edu.ar/numero1/artzarrilli1.htm


Las economías regionales argentinas y la globalización. El caso de Santiago del Estero y la explotación del quebracho colorado

Por Raul Dargoltz - rauldarg@arnet.com.ar

Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas - www.geocities.com/trabajoysociedad

El actual modelo económico y productivo triunfante en el mundo, que ha permitido las grandes desigualdades sociales entre los países ricos o desarrollados y los pobres o subdesarrollados se basa fundamentalmente en una constante necesidad de crecimiento cuantitativo. Y es en este crecimiento donde se encuentra la clave del beneficio y por consecuencia de la acumulación del capital y de la concentración de la riqueza de las transnacionales, que son los verdaderos amos del mundo”.

El fenómeno integrador (si es válido llamarlo de esta forma) se apoya en los convenios de libre producción de las grandes corporaciones multinacionales. Ellas se adelantaron a los gobiernos y cada vez tienen una mayor participación en un mundo sin fronteras. Para dar sólo una pauta del poder alcanzado por las transnacionales digamos que las ventas realizadas por las 37.000 Empresas Transnacionales (ETS) existentes actualmente frente a las 7.000 que se registraban en 1970 colocaron productos entre sí en sus mercados domésticos por casi seis billones de dólares. Muy por encima de los cuatro billones que el mundo negoció en mercaderías y servicios durante 1992. (World Investiment report 1993,Unctad).

Las ETS gastan más que los países líderes en la investigación y desarrollo de tecnologías. El gasto combinado de las diez más grandes transnacionales de los Estados Unidos, por ejemplo sobrepasa el de los gobiernos de Francia y el Reino Unido. Este poder de la ETS es uno de los rasgos distintivos de la actual situación de la economía mundial., de la denominada “globalización de los mercados”.

Y en este mercado globalizado es necesario producir mucho y consumir otro tanto, pues es la única forma de mantener en funcionamiento los engranajes del sistema. Y en esa lógica del “crecimiento al máximo”se ignora totalmente las consecuencias internas(de desequilibrios económicos, sociales y políticos) y externas( de agotamiento de los recursos naturales y humanos y el impacto sobre el medio ambiente).

La producción y el consumo son dos polos que se encadenan y constituyen la médula central de la acumulación y el beneficio de estos “nuevos amos del mundo” que por supuesto carecen totalmente de corazón y de sentimientos. Es ilustrativo señalar que "...desde 1900 la población del planeta ha venido aumentando hasta triplicarse con creces. La Economía se ha multiplicado por veinte. El consumo de combustibles fósiles es hoy treinta veces mayor que entonces, y ha sido cincuenta el factor de incremento de la producción industrial. Cuatro quintas partes de este incremento han ocurrido desde 1950”.

Este crecimiento ha generado un denominado “Nuevo Orden Internacional”que oculta cada día mayor desigualdad económica y social y ha acentuado la condición de pobreza de casi el 70% del planeta donde viven millones de marginados que fueron arrojados de este mundo informático y de la era de la gran revolución tecnológica.

Esta desigualdad se manifiesta sobretodo en la Periferia, donde queda cada vez más claro que el “subdesarrollo”no es un estadio del “desarrollo”, sino que es producto del “desarrollo del centro”. Son dos caras de la misma moneda, pues el libre mercado es un sistema que produce y reproduce desigualdad mundial. Esta supuesta “libertad de los mercados”que los países ricos imponen como política a los pobres mientras que ellos ejercen cada vez más un feroz proteccionismo, no funciona para proteger el agua, la capa de ozono, los bosques para no agudizar el efecto invernadero.

Y esta economía mundial que nos imponen ha creído escapar a las leyes de la naturaleza y oculta que la riqueza del Centro es pura ilusión, pues desde la revolución industrial el modelo productivo ha estado convirtiendo “capital ecológico en capital económico”.

Pero seríamos ciegos si no advertimos como este sistema económico funciona como un sistema abierto al medio ambiente, pues utiliza recursos naturales y produce desechos y es en este sentido que coincido con Daly sobre la diferencia que existe entre “CRECIMIENTO” Y “DESARROLLO”. Crecimiento sería el aumento cuantitativo a escala física, mientras que desarrollo sería la mejora cualitativa.

Por ejemplo un ecosistema puede desarrollarse sin crecer y totalmente lo contrario el actual sistema económico que necesita crecer a toda costa, sin que ello implique el desarrollo de sus partes. Pareciera, en una especie de espejismo, que la economía ha podido funcionar al margen de la naturaleza. Pero ésta es frágil, sabia y finita y condicionará en un futuro (lo está haciendo ahora) el despliegue del modelo productivo.

Por ahora afecta este modelo económico a la Periferia (la sequía del Sahel y de Somalía, la desaparición de los bosques tropicales y del Amazonia; la extensión del cólera en Latinoamérica facilitado por la insalubridad de las aguas; etc.), pero cada vez más los estudios que han ido apareciendo a partir de los primeros años de la década del setenta, desde Instituciones que pertenecen al propio sistema, remarcan la inviabilidad del crecimiento tal como se plantea.

Los daños irreparables al entorno medio ambiental son de tal magnitud que el último informe del Club de Roma alerta acerca de que:”El tiempo se está acabando, y algunos problemas ha alcanzado ya una magnitud que impide abordarlos con éxito”.

Los santiagueños somos conscientes que lamentablemente el tiempo se esta acabando y los bosques y los hombres que perdimos son irrecuperables. pero aun nos queda muchas cosas por conservar todavía.

Santiago del Estero y el NOA: Antecedentes históricos

La historia de América Latina es la historia de la destrucción de sus recursos naturales. Desde la conquista y colonización hasta nuestros días fue la región de las venas abiertas al decir de E. Galeano.

Santiago del Estero, la vieja ciudad del Barco, no escapó a este destino trágico. Su historia es la crónica de un largo proceso de empobrecimiento. De madre de ciudades, la provincia más antigua y de donde salieron las principales expediciones fundadores de la mayoría de las ciudades más importantes del país, hoy es una provincia estancada, destruida y con uno de los mayores índices de pobreza.

Más aún no sólo perdió su peso económico y político, sino que también fue descapitalizándose humanamente, producido por la ero­sión inmigratoria hacia las zonas industrializadas del país, donde viven cerca de la mitad de sus hijos.

El Noroeste, el Centro, Cuyo y el Litoral constituyeron las regiones que integraron la realidad económica y social vigente en el actual territorio argentino durante los siglos XVI hasta fines del siglo XVIII. No había una economía nacional por la inexisten­cia de un mercado con un intercambio considerable de ca­pitales, mano de obra y mercancías entre las distintas regiones. Existía un marcado equilibrio entre estas "economías regio­nales de subsistencia" como las denomina Aldo Ferrer, en la pri­mera etapa de iniciación de la actividad económica en nuestro te­rritorio. (1)

Entre estas regiones, la del Noroeste abarcaba a las actua­les provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y Tu­cumán y fue durante toda la época colonial la de mayor importan­cia relativa dentro del territorio argentino, debido fundamentalmente a su cercanía al centro minero de Potosí. La población de la región representaba el 40% del total y tenía la mayor produc­ción, teniendo en cuenta la especialización en el rubro textil.

La llamada "ropa del Tucumán", elaborada del algodón culti­vado en las provincias norteñas, sobretodo en Santiago del Este­ro, fue artículo de alto valor comercial y también motivo de lu­cro y explotación de la mano de obra indígena y fue exportada a Potosí y al Virreinato del Perú donde se necesitaba ropa de tra­bajo para la numerosa población minera.

El algodón fue el oro y la plata que carecía la región y fue utilizado en un comienzo para el hilado de la ropa, para luego convertirse en un excelente factor de comercio y de inter­cambio, muy solicitado por la población, usándolo como moneda. Hasta el salario del gobernador se pagaba de esta forma.

Los tejidos de algodón del Noroeste fueron los productos de intercambio comercial que dieron origen al comercio internacional argentino. El obispo Victoria, inauguró el intercambio comercial con el extranjero al enviar estos productos, por el puerto de Bue­nos Aires vía Brasil, un 2 de septiembre de 1587, fecha instituida por ese motivo como el Ida de la Industria Nacional.

La región del Noroeste gozaba de relativa prosperidad y bus­caba su evolución, al igual que todo el interior, hacia formas ar­tesanales de producción vinculadas al mercado interregional.

El litoral fue durante la Colonia el área más atrasada y me­nos poblada del territorio argentino. A mediados del siglo XVIII su población ascendía a sólo 50. 000 habitantes que vivían en una área marginada dentro del orden colonial.

Recordemos que Buenos Aires estaba con su puerto cerrado por disposiciones virreinales gracias a las cuales se había logrado proteger a las industrias del interior contra los productos in­gleses competitivos. De allí que estas florecieran convirtiéndose en el principal fundamento económico del interior argentino.

Pero la derrota sufrida por la tendencia revolucionaria mo­renista y el pase del control gubernativo a manos del grupo comercial porteño abrieron el puerto de Buenos Aires a un librecam­bismo que enriqueció a la "pandilla del Barranco", nombre por el que se conocía a las clases comerciales del puerto de Buenos Ai­res hábiles para todo tipo de contrabando. Por el contrario esta política aperturista iba a empobrecer al interior del país.

Y entonces, diezmadas por las guerras de la independencia donde lucharon sus hijos con valor, arruinadas por las mercaderías europeas que destruyeron sus artesanías, usurpadas sus rentas por Buenos Aires, las provincias argentinas se hicieron pobres.

Aparecieron los caudillos, viejos generales de la independencia, Pancho Ramírez, Ibarra, Felipe Varela, Bustos, Artigas, Güemes, en­tre otros que al mando de sus tropas irregulares defendieron como podían las autonomías provinciales resistiendo a la política cen­tralista ordenada desde el puerto de Buenos Aires en manos de los estancieros del Plata y los comerciantes porteños.

La guerra civil fue inevitable. Era Buenos Aires y su política librecambista que creaba la "barbarie" provincial al impulsar con esta política el separatismo.

La metrópoli ya no iba a ser Buenos Aires sino Londres. El comercio porteño pasa a ser simplemente un agente comprador y exportador y el interior una colonia.

Proteccionismo y librecambio: un debate actual

La máxima de Lord Gobden: Inglaterra sera el taller del mun­do y la América hispana la granja de Inglaterra se hizo realidad con la fragmentación de América Latina bajo los intereses econó­micos regionales y la ayuda del colonialismo inglés.

De este modo se frustraron las posibilidades de desarrollo y el país quedó limitado a producir los productos requeridos por la industria europea. Y en el interior empobrecido, aislado totalmen­te, surgía también un patriciado local que malvendió irremediable­mente sus mejores tierras que fueron a parar en las manos de la oligarquía terrateniente y vacuna del puerto de Buenos Aires li­gada al extranjero.

De esta forma las oligarquías provinciales remitían a Buenos Aires los capitales provinciales sin dejar ninguna compensación productiva.

Y para esa dominación los ingleses y en menor medida sus aliados franceses y europeos, tuvieron un arma fundamental: la fa­mosa libertad de comercio. O para emplear un lenguaje moderno tan conocido, la famosa "apertura de los mercados".

Como vemos no es un concepto nuevo. No hay una política "neoliberal". Es la vieja política del librecambio "hacia afuera" de sus fronteras y colonias y proteccionismo "hacia adentro".

Los "hábiles industrialistas", como los llamaron Agüero, re­presentante de los comerciantes españoles y Yañiz, síndico del Ca­bildo, en el famoso debate de 1809 sobre la apertura del puerto de Buenos Aires, aliados a los ganaderos y comerciantes del puerto de Buenos Aires fueron los responsables de la destrucción de las ar­tesanías del interior.

Destruidas las artesanías del interior por el triunfo de la política del puerto de Buenos Aires e incorporado el país al modelo agro- exportador obliga a la provincia a sobrevivir con las nuevas condiciones impuestas por las oligarquías locales y el ca­pital británico.

A comienzos del siglo XIX en Santiago del Estero existieron molinos harineros, atahonas a tracción animal, que aprovechaban la excelente cosecha agrícola de la zona de regadío del Río Dulce. El trigo de Santiago del Estero se exportaba a Córdoba y a Tucumán en largas filas de carretas construidas también en la provincia aprovechando sus tupidos bosques. Esta incipiente in­dustria servía, sobretodo, para sostener una economía de subsisten­cia.

En el último tercio del siglo XIX es importante destacar el intento industrialista del francés Pedro San Germes que inaugura un gran ingenio azucarero en Santiago del Estero, en el año 1879, el Contreras, al que le suceden una docena de establecimientos del mismo tipo. (2)
Se trataba de capitales locales o cuyos titulares residían en la provincia, que importaron modernas maquinarias de Francia para moler la caña y producir la mejor azúcar del país. El ejem­plo del francés San Germes estimuló a los agricultores la planta­ción de materia prima propia en la tradicional zona de riego del Dulce(Capital, Banda y Robles). Pero la alianza o tela de araña trágica entre los capitales azucareros tucumanos, el ferrocarril inglés y posteriormente el francés, La Forestal del Chaco y la Banca E. Tornsquist que se unieron, entre otras cosas, para extraer y desarrollar la produc­ción azucarera de Tucumán terminó por arruinar la embrionaria in­dustria azucarera santiagueña.

El ferrocarril de Buenos Aires y Rosario llegó directamen­te a Tucumán, corazón del azúcar, aislando los viejos pueblos de Santiago del Estero y a la capital, la madre de ciuda­des. Los ingenios azucareros santiagueños, peligrosos competidores de los tucumanos, del otro lado del Dulce, del trazado ferroviario inglés, no pudieron colocar su excelente producción y el francés San Germes, el más grande industrial de la provincia, tal como lo había nominado el pueblo, se suicida arrojándose al trapiche de su propio establecimiento.

Fue el comienzo del fin de esta industria que tantas expec­tativas había generado y el meritorio intento de los industriales santiagueños de insertarse a la economía nacional a través de una de las pocas actividades agro- industriales protegidas del interior y orienta­das al mercado nacional.

Los países industrializados habían ya resuelto que Santiago del Estero iba a convertirse en el principal proveedor de las ma­deras duras para el trazado ferroviario y para los postes que iban a alambrar las grandes estancias de la pampa húmeda, proveedoras de la carne y los cereales que el mer­cado europeo necesitaba.

La mesopotamia santiagueña, enmarcada por los ríos Dulce y Salado, base territorial tradicional del poblamiento y de la eco­nomía provincial, constituida por las tierras del regadío del centro oeste, zona donde se erigieron los modernos establecimientos azucareros, ya no se­ría el escenario del principal factor dinamizador y de articulación con el sistema agro-exportador.

Por el contrario una región totalmente desconocida, ignorada del territorio provincial, el Chaco santiagueño, lugar al que sólo osaba ingresar el indígena, y el mielero, sería la elegida para que Santiago del Estero cumpliera un rol decisivo y muchas veces olvidado, en la economía nacional. Allí estaba el "bosque sin fin", interminable, donde reinaba majestuoso el quebracho colorado, el príncipe de las especies, cuya madera era inalterable a la acción del fuego y a la humedad.

Y fue entonces que comenzó casi de imprevisto, la gran devas­tación forestal de casi 11.000.000 de Hectáreas forestales, de los mejores quebrachales del mundo, dando nacimiento a una mal llamada "industria forestal" que tuvo su auge en la primera mitad del siglo XX.(3)

Durante un largo período esta actividad forestal se consti­tuye en el principal sostén de la economía provincial. Los ferro­carriles ingleses y franceses realizan sus trazados ferrovia­rios, sobretodo para llegar al corazón del azúcar de Tucumán y ex­traer la madera de los bosques santiagueños y van surgiendo cen­tros urbanos donde se concentra la abundante mano de obra que esa actividad extractiva necesitaba.

Fue en ese período que se forjó una ecuación fundamental con verdaderos vasos comunicantes de muy difícil separación: El ferro­carril la explotación forestal, la formación de los grandes la­tifundios. Ninguna de estas partes hubiera podido existir indepen­dientemente sin las otras. Comenzó entonces la gran privatización y entrega de las tierras pú­blicas de la provincia de Santiago del Estero, ya que las mayores reservas forestales se ubicaban en tierras fiscales del este y noroeste de la provincia, hasta ese momento desocupadas. y que fueron vendidas a entregadas a vil precio. (Departamentos More­no, Ibarra, Copo, Taboada y Figueroa).

Los gobiernos provinciales que se sucedieron a partir de 1898 cambiaron la ECOLOGIA por la ECONOMIA. La supuesta riqueza presente por la pobreza futura.

Remarcaba Irigoyen. en oportunidad de una de estas ventas fiscales:. . . "la riqueza de la tierra como la del subsuelo mineral de la República no puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que la de la Nación misma. . . ". . . . "la riqueza forestal, fuente de vida, de recursos y de trabajo, debe ser contem­plada como uno de los grandes beneficios de la Provincia otorga­dos al suelo argentino, y en consecuencia su resguardo y su utili­zación no pueden hacerse sino en beneficio del pueblo y de acuerdo a planes científicamente meditados. . ." (Del Mazo, 1930). Que lastima que el pensamiento rector de don Hipólito Irigo­yen no haya sido tenido en cuenta en materia de venta de las tie­rras públicas que aún continúa imperturbablemente.

Las promesas de buenos salarios y condiciones de vida digna, los "ríos de dinero" que iba a traer aparejada la explota­ción forestal atrae a los grupos migratorios de toda la provincia y también de fuera de ella que abandonaron sus pertenencias y su hábitat natural para incorporarse al obraje y a una continua trashumancia. Fue la destrucción del hombre igual que la del medio ambiente. El viejo obraje textil de la época colo­nial, instrumentado alrededor de la mano de obra servil de los in­dígenas, pasa a convertirse en el nuevo obraje forestal que se establece sobre la base del trabajo semi feudal, casi esclavo, de los hacheros y su grupo familiar.

El genocidio de los indígenas se convierte en el genocidio de los hacheros. Esta explotación en los obrajes llevó a don Amalio Olmos Castro, a comparar a los hacheros con los esclavos de los algodonales del sur de los Estados Unidos reflejados magistralmente en la Cabaña del Tío Tom. Este preclaro director de Trabajo de la provincia llamó a esta explotación que nos debería avergonzar a todos “la esclavitud blanca” del obraje.(4)

Debemos rescatar en esa larga noche de casi cien años y que aún continúa dos intentos fundamentales para industrializar la madera del bosque santiagueño, y que nos interesa remarcar: l)La Instalación de las Fábricas de Tanino y 2) Los Distritos Forestales.

Los enclaves Forestales

Hemos visto anteriormente como la provincia de Santiago del Estero, desde la época colonial, estuvo integrada al sector económico dominante. La producción de la pampa húmeda otorgó a la Argentina la imagen de una gran homogeneidad interna y de esta forma se identificó a la región pampeana con el espacio nacional, así como la de sus terratenientes con la burguesía del país.

Por cierto que en el país, desde la colonia misma, existía una gran diversidad regional, inclusive señalamos en este trabajo la gran importancia histórica y socio- económica de la región del Noroeste.

Al identificarse a la región pampeana con el resto del país, las regiones carecieron de pasado, de historia, de economía y por cierto que otras formas de producción pasaron a ser totalmente dependientes de la pampa húmeda.

“Una historia regional será verdaderamente nacional en la medida que no se limite a una crónica de sucesos locales y aprehenda la conexión que ellos tienen con los sucesos nacionales, y cuando fuere necesario con los que operan en el ámbito continental y mundial” dice con razón Armando Raúl Bazán. (5)

Al comenzar a hablar de los obrajes es muy importante consignar como antecedente la aparición del obraje textil como una variante del sistema de encomienda. Y este último era una forma productiva del territorio conquistado que seguía al de la ocupación militar.

La encomienda era una forma de recompensa o tributo que se le otorgaba al conquistador, comprometiéndose este último a convertir al cristianismo a los indígenas encomendados. El tributo adquirió las formas de trabajo forzado para producir los bienes para el encomendero.

Las primeras encomiendas tenían como base dos antiguos pueblos de indios: Manogasta en Silípica y Soconcho en Atamisqui. En ellos se producían en el año 1585 ropa, lienzos, calcetas y otras telas de algodón, cinchas y aparejos, trigo y maíz.

El obraje textil se constituyó en verdaderas fábricas de tejido ubicadas en “lugares sombríos, techados con ramas, cercados de muros y adobes y donde fueron encerrados los indias e indias de los encomenderos...”[2]

Al respecto es importante consignar la distinción hecha por la historiografía entre formas de desarrollo localmente administradas, como la estancia pampeana, y formas de tipo enclave, aplicable a los obrajes forestales y a las fábricas de tanino del Chaco santiagueño y santafecino. Por supuesto que la historia moderna y contemporánea nos señala muy interesantes ejemplos de enclaves, tanto agrarios- plantaciones- como mineros, industriales y comerciales.

El origen de los enclaves forestales santiagueños lo encontramos en el gran remate de más de tres millones ochocientas mil hectáreas de bosques fiscales realizadas entre los años 1898-1904 por el gobierno de don Adolfo Ruiz. Se vendieron estas tierras desconocidas e inhóspitas, ubicadas en los departamentos 28 de Marzo (Gral Taboada), Moreno, Copo y Figueroa pobladas por quebrachales, únicos en el mundo, al precio vil de 023, ctvs. la hectárea, cuándo el precio del durmiente que pagaba el ferrocarril era de 1,48. De esta forma se formaron los grandes latifundios forestales.(6)

Los bosques santiagueños fueron comprados por “ El Sindicato de Capitalistas Para la Adquisición de las tierras de Santiago del Estero”, sociedad formada en el puerto de Buenos Aires integrada por las principales familias de la oligarquía porteña, y dónde podemos apreciar apellidos notables, como Zuberbuhller, Santamarina, Lloveras, Rufino, etc.

Y a partir de allí, de la formación de los grandes latifundios, los enclaves forestales, fue que comenzó la gran devastación forestal en la provincia.

Y para ello debía consolidarse una gran red de vasos comunicantes, una verdadera tela de araña, que se relacionaban de una manera muy estrecha: la oligarquía porteña, los ferrocarriles ingleses y franceses, la oligarquía azucarera tucumana y posteriormente la Forestal del Chaco, que se apropiaron y distribuyeron la tierra pública y también el trazado y distribución de la red ferroviaria y por cierto el desempeño económico de toda la región, con especial vinculación con el funcionamiento de la economía pampeana.

Esta red de intereses condenaron a Santiago del Estero a convertirse en la productora de los durmientes para el ferrocarril, el combustible para sus locomotoras y los postes para el alambrado de las grandes estancias de la pampa húmeda. Una de las razones fundamentales fue que el quebracho colorado santiagueño tiene menor contenido de tanino que los quebrachales colorados de la zona del chaco santafecino, chaqueño y paraguayo.

Es por eso que recién en la década del 40 se construyeron las dos grandes y únicas fábricas de tanino, también importantes enclaves, en el territorio provincial: Weisburd en el Departamento Mariano Moreno y la Cotan S.A.(Compañía Taninera) en Monte Quemado –Copo.

Es decir que del análisis y revisión de este proceso formativo, tan vinculado al funcionamiento de la economía pampeana, surgen nítidamente la existencia de estructuras económicas que divergieron notablemente con las del capitalismo agrario pampeano.

Una peculiaridad notable es la ubicación de estos establecimientos productivos en una región geográfica alejada de la sede de las decisiones administrativas y políticas.

Esta denominación enclave tiene un doble significado que es muy importante destacar:

En primer lugar se trataba de núcleos de actividad económica controlados de una manera directa desde afuera del país.

Un ejemplo característico lo tenemos con la célebre La Forestal del Chaco, que monopolizó la fabricación y el comercio del tanino en el país. En este caso sus accionistas, su directorio, su sede central, residían en Londres. Al exterior, a Inglaterra, se remitían las utilidades a distribuir de esta empresa monopolista.

Otra de las peculiaridades importantes de esta empresa era que tenía pocas vinculaciones con los eslabonamientos regionales, ya que las máquinas de sus ingenios, los ferrocarriles, los puertos, etc., provenían del exterior. Inclusive la harina y los productos de alimentación eran de otras regiones; sólo podemos consignar al combustible(leña y carbón) y algunas veces la carne(como el caso de las empresas tanineras santafecinas) que eran de la propia región.

La producción taninera se exportaba en el 90% para el exterior lo que señala bien claramente cuál era la orientación. Este enclave, era una especie de extensión de la economía y de la soberanía de los países centrales.

En segundo lugar el término enclave también determina un aislamiento físico, o geográfico, determinado originalmente por condiciones sociales, naturales e institucionales. Como la presencia del bosque, la selva y la incertidumbre sobre las condiciones legales e institucionales.

Por ejemplo, el gran latifundio de Quebrachales Tintina Sociedad Anónima de los Tornquist, tenía en territorio santiagueño más de 600.000 hectáreas. En campos de su propiedad se fundaron las estaciones de ferrocarril de Vilelas, Puna, Quimilí, Girardet, Roversi, Lilo Viejo, Alhuampa, etc.

Enormes obrajes dónde trabajaban más de cinco mil hacheros y dónde la civilización de la ley y la justicia no llegó sino hasta mediados del siglo XX.

Y también en los enclaves forestales destacamos las características especiales del hachero y del trabajador forestal.

En el caso de los hacheros su nomadismo. La obligada trashumancia del obraje, con poblaciones efímeras, pueblos fantasmas, construidos a la vera de las estaciones ferroviarias y destruidos con la devastación del bosque. Un nomadismo que los obligaba a trasladarse con sus familias siguiendo al obraje una vez terminado el bosque del lugar asignado. Pero este traslado era sólo en el interior de los enormes latifundios, verdaderos feudos medievales que solo se podía escapar con la muerte.

La difusión generalizada del pago con especies, con vales o notas de créditos, que se podían canjear solamente en las proveedurías del obraje, al igual que la ausencia total del control del estado ya que el comisario y los jueces de paz eran pagados por la Compañía, contribuía a una coacción generalizada y por supuesto a este aislamiento.

Recién con el gobierno radical de Santiago Maradona(1928-1930), se reglamentaron las leyes nacionales que, pese al tiempo transcurrido desde la promulgación de las mismas, carecían de aplicación en la provincia. Como la ley 9688 de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales; La Ley 11.723 sobre el Trabajo de las Mujeres y de los Menores, etc.

También se sentaron las bases para el estricto cumplimiento de las leyes obreras al crearse el Departamento Provincial del Trabajo.

Y para poner fin a los continuos abusos que se vivían en los obrajes, donde no era extraño ver a los jueces de paz dirigiendo las tareas del aserradero o a los comisarios vendiendo mercaderías en las proveedurías, el Ministro de Gobierno de Maradona, don Julio Olivera, dictó el 9 de julio de 1928, una resolución ministerial ejemplificadora, que como bien dice Luis Alén Lascano debería destacarse con letras de oro: “.....Prevenir a los empleados policiales que serían exonerados si detienen o molestan a los señores trabajadores, por deudas contraídas con los señores patrones o por otras causas que no estén especificados en el Código de Policía...”

Lamentablemente estas continuas violaciones a las leyes laborales y sociales perduran en la actualidad por este aislamiento que aún se mantiene.

Las fábricas de tanino santiagueñas, y posteriormente, los distritos forestales cambiaron este “hábito” obligado al crearse pueblos estables, con luz eléctrica, agua corriente y hasta escuelas y hospitales.

En Santiago del Estero, desde la explotación forestal intensiva de comienzos del siglo XX hasta la década del 40 y luego con las fábricas de tanino, que también abarcaron a los obrajes, fueron los núcleos típicos de una producción organizada en la forma de enclave forestal.

Ambos tienen una enorme importancia, porque fueron los esfuerzos más serios y reales, sobretodo el último, de terminar con un sistema de destrucción irracional de nuestra ecología y medio am­biente, cambiando el destino histórico del bosque santiagueño y por las posibilidades presentes que este recurso natural aún posee para la provincia. Pasaremos a describirlos sintéticamente.

La industria del tanino en Santiago del Estero.

El descubrimiento del tanino extraído del quebracho dio co­mienzos a partir del año 1880 con la exportación de los rollizos del quebracho argentino a las fábricas ubicadas en El Havre y Hamburgo(Alemania). Hasta esa fecha se extraía en Europa del nogal ,roble o el castaño pero la el quebracho tenía la enorme posibilidad de utilizar prácticamente todo el árbol , que lo hacía sumamente atractivo económicamente y abaratando la producción y utilización del cuero.(7)

Pero fue en el año 1890 cuando se inaugura la primera fabri­ca de extracto de quebracho (tanino) en el país, en Pehuajo, Corrientes, industrializando la materia prima en el lugar de origen. Una razón fitogeográfica iba a influenciar en el destino del quebracho colorado santiagueño con una proporción de tanino inferior al que existía en los quebrachos colorados de la región de Santa Fé, el Chaco, Formosa y el Chaco- Paraguayo. De allí que el quebracho santiagueño fue "reservado" para los durmientes y el combustible del ferrocarril y de las otras industrias y para le­vantar los postes de las estancias de la pampa húmeda.

Ese fue el motivo principal que la Forestal del Chaco, y sus empresas adláteres, establecieron todas las fábricas de tanino en la región chaqueña- santafecina- paraguaya, constituyendo un gran emporio que monopolizó la fabricación y exportación del tanino en nuestro país y controló todo el comercio mundial durante más de ochenta años.

­El extracto sólido del quebracho salió del país por miles de toneladas a un ritmo de exportación continuo hasta el año 1963, en que la Forestal prácticamente extinguido el quebracho colorado y descubierta las propiedades similares de la mimosa, original del Africa, decidió levantar sus instalaciones. Pueblos enteros, vías férreas, puertos, viviendas, etc. fueron abandonadas y dinamitadas por la Forestal Del Chaco, para evitar que la población del lugar se quedara en las instalaciones.(8)

Debemos hacer notar que en la década del 40, durante la gue­rra mundial, como consecuencia del proceso de extinción de los quebrachales santafecinos y pese al menor rendimiento del quebra­cho santiagueño, se produce una expansión en procura del tanino del quebracho santiagueño que pasaba a ser rentable. Inclusive, se advierte como consecuencia de esta demanda, un aumento de la población rural del área forestal, que en esa fecha alcanzo a representar el 20% de la población rural de toda la provincia. Esta situación es importante teniendo en cuenta la elevada emigración de las provincias del norte hacia la zona me­tropolitana de Buenos Aires.

En ese período se instalan dos fábricas de tanino en el te­rritorio santiagueño. Una en la localidad de Weisburd, Departamen­to Mariano Moreno y la otra en Monte Quemado en el Departamento Copo, en el límite con Salta. Ambas fábricas dieron prácticamente vida a los pueblos de Weisburd, (dpto. M. Moreno) y a Monte Quemado en el departamento Copo al dotarlos de viviendas de material, agua co­rriente, luz eléctrica, hospitales, salarios dignos para los obre­ros, cine, etc. que contrastaban notablemente con los pueblos forestales existentes hasta entonces.

Lamentablemente, en un final que nos recuerda al ingenio azu­carero del francés San Germes, tanto la Empresa Weisburd y Cía. como la Cotan(Compañía Taninera) de Monte Quemado no pueden colocar la excelente pro­ducción de sus fábricas en el mercado mundial controlado por la Forestal y se ven obligadas a cerrar las fábricas y vender las maquinarias como hierro viejo. Las ruinas silenciosas, todavía imponentes, de estas dos grandes fábricas de la Provincia de Santiago del Estero se en­cuentran en los mencionados pueblos y son verdaderos símbolos de los intentos vanos de industrialización del monte santiagueño.(9)

Los distritos forestales: Una esperanza

De la Facultad de Ingeniería Forestal creada en el año 1958 en la provincia más castigada por la depredación forestal, fueron saliendo las bases fundamentales para la constitución mediante Ley 3275 del IFIA( Instituto Forestal de Industrialización y Administración), que tuvo por objetivos el fomento de la tecnificación y el mejoramiento de la economía forestal.

Y de este Instituto salieron los estudios y las bases de los denominados Distritos Forestales. Los Tigres, los Pirpintos, El Caburé fueron pueblos dotados de centros cívicos, casas de material confortable, agua potable, infraestructura vial y sanitaria y sobretodo de una moderna tecnología, que aún se conserva en partes, para la fabricación de parquee, muebles, paneles de madera, etc., utilizando las maderas de los bosques santiagueños.

Si aún resuenan las palabras del ingeniero Néstor R. Ledesma, artífice del IFIA y uno de los fundadores de la Facultad de Ingeniería forestal: “Nunca más los pueblos nómades. Nunca más los vales ni las proveedurías. Nunca mas la explotación del hombre por el hombre más inicua e irracional que se conoce en la historia de la humanidad. Viviendas dignas, salarios dignos. Atención y Salud adecuadas”.

Y los Distritos Forestales se convirtieron en una nueva esperanza para terminar para siempre con el drama del obraje, de la depredación irracional del medio ambiente y del hombre, y de convertir a la provincia de Santiago del Estero en un verdadero polo industrial utilizando sus recursos naturales depredados salvajemente.

Estos Distritos Forestales, posteriormente convertidos en cooperativas, habían logrado realizar en el período 1979/1981 mas de 120.000 toneladas de madera. Una cifra muy significativa y que las convertía en grandes empresas industriales. Mas de quinientas familias vivían en torno de estas cooperativas forestales, engrandecidas y fortificadas por la participación de las mismas en los planes de construcción de viviendas en la provincia del FONAVI (Fondo Nacional de la Vivienda.)(10)

En este crecimiento de las Cooperativas Forestales tuvo mucho que ver la acción del ex-Gobernador de la provincia de la Revolución Argentina, Gral. Cesar F. Ochoa que facultó al Instituto de Vivienda y Urbanismo de la Provincia a contratar directamente con las cooperativas, sin licitación alguna, la carpintería de las obras públicas y numeroso mobiliario para las escuelas provinciales. Además por su excelente producción las cooperativas estaban en condiciones de competir en el mercado nacional e internacional.

No únicamente se lograba en las cooperativas forestales una utilización industrial del bosque, sino también existían planes de reforestación y de protección de nuestra naturaleza.

Es fácil advertir los perjuicios de las empresas constructoras, contratistas del Estado, como consecuencia de esta competencia de las cooperativas forestales que no únicamente habían abaratado los costos, sino que estaban en condiciones de copar el mercado con viviendas prefabricadas construidas totalmente de madera. Los Grupos Económicos Provinciales(GEP), estructurados sobretodo alrededor de las Empresas constructoras monopolizaron en las provincias el gran negocio de las obras públicas(viviendas, caminos, canales de riego, etc.) constituyéndose en verdaderos poderes dentro de los Estados Provinciales, con una gran influencia económica y social.

Solamente en el período 1980-1994, se construyeron en Santiago del Estero 16.500 viviendas, con ganancias aproximadas de unos siete millones de dólares anuales para estos GEP. De allí que los denominados “hombres de paja” de las Empresas Constructoras ubicados en los poderosos Ministerios de Economía y Obras Públicas, advirtiendo esta competencia “desleal” de la cooperativas forestales urdieron una trama o confabulación contra el bosque santiagueño a través de una feroz campaña de desprestigio contra ellas y contra las propiedades de las maderas santiagueñas para la carpintería de obra.

Carlos Jensen Viano, sucesor civil del General Ochoa, en sorprendentes declaraciones “destapó la olla” y anunciaba, que conforme a los informes de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, muy controvertido por cierto, ”la madera de quebracho no servía o no se había demostrado que era apta para ser utilizada en carpintería de precisión”.

Fueron inútiles las voces esclarecidas que se alzaron para defender nuestros bosques. Como el caso de científicos de valía internacional como Casimiro Uhrin, experto alemán y profesor de Universidades del país y del extranjero. Fue el comienzo del fin de las cooperativas forestales luego atacadas por sus reales desórdenes, aunque exagerados, administrativos.

La provincia madre de ciudades, a mediados del ochenta, retornaba bajando la cabeza a la vieja política de destrucción forestal sin control alguno. Las cooperativas forestales aún existen en el corazón del bosque santiagueño. Sus modernas maquinarias casi abandonadas, ,son utilizadas para fabricar ataúdes, y los pobladores de los ex-Distritos Forestales y de toda la región del norte santiagueño esperan la instrumentación de nuevos planes que los saquen del atraso y de la miseria. Mientras tanto, como una gran sombra el mal de Chagas, el gran flagelo provincial, anida con forma de vinchuca en los ranchos. Uno de cada cuatro santiagueños padece de este mal endémico. Las viviendas de madera, para erradicar los ranchos, aún esperan su realización.

Algunas propuestas:

Los recientes datos referidos al aumento del desempleo, de la pobreza, de los hogares con necesidades básicas insatisfechas, las manifestaciones de protestas de los diversos sectores, son explicados por el gobierno y algunos economistas oficiales como el costo de la reconversión y del ajuste necesario en la economía nacional que ha tenido un gran crecimiento en los últimos años.

Una economía nacional que como hemos visto anteriormente obliga a privilegiar, dada la apertura de los mercados, la provi­sión del exterior de los insumos de la producción.- Esto ha traí­do aparejado un olvido de las regiones del país que podrían ha­cerlo.

Las economías regionales no pueden quedar expuestas al libre juego del mercado, que por otra parte, como hemos visto, no ex­iste y nunca existió.

Es de fundamental importancia, y la única forma de parar los estallidos sociales, fomentar un programa de desarrollo de las economías regionales, la gran ausente del debate nacional.

Para ello el Estado Nacional deberá invertir los fondos ne­cesarios, y si es necesario(evidentemente lo es) renegociando el pago de los intereses de la deuda externa, tal como lo han venido pregonando recientemente algunos obispos y el propio Papa al ca­lificarla de "injusta e inmoral".

El gobierno nacional debe asistir, con créditos subsidiados a la destruída actividad primaria de las provincias implementando sistemas de comercialización que impidan el despojo al produc­tor.

Es muy importante la radicación de las agro- industrias en los mismos lugares de producción de las materias primas, aumen­tando el valor agregado de las mismas.- La búsqueda en el mercado internacional y en el Mercosur de colocación de los productos re­gionales, etc.

Estas y otras medidas son fundamentales para salvar a las economías regionales y a las provincias rezagadas, "inviables", o en vías de franca extinción.

Notas:
1) Ferrer, Aldo: “Manual de Economia Argentina”,
2) Dargoltz, Raúl Eduardo: “Hacha y Quebracho. Historia Ecológica y Social de Santiago del Estero.”, cuarta edición corregida y aumentada, Santiago del Estero, 1998, Ediciones Conciencia y Nacional.
3) Ibid.
4) Olmos Castro, Amalio: “El trabajo”, Santiago del Estero, 1942.
5) Bazan, Armando Raúl, “ El Noroeste y la Argentina Contemporánea”( 1953-1992), Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1992.
6) Dargoltz, Raul E.: “ La Alianza Anglo Porteña. Historia de la destrucción de una provincia”, Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, 1983.
7) Ibid.
8) Ibid.
9) Dargoltz, Raul: “Hacha y Quebracho. La Confabulación contra el bosque Santiagueño”, Ediciones El Liberal, Santiago del Estero, 1988.
10) Dargoltz Raul, "Santiago del Estero. El Drama de Una Provin­cia", op.cit..

[1] El autor es Magister de Estudios Sociales Para América Latina. Profesor de Historia Social Regional de la Univ. Nacional de Santiago del Estero e investigador del Conicet.

Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas.

Fuente: www.geocities.com/trabajoysociedad


Para que no haya hombres sin tierra ni tierra sin hombres

Por María de Estrada

En Santiago del Estero, al igual que en muchos otros lugares de América Latina, la lucha por la tierra lleva más de 500 años de historia. Así lo reconocen hoy los campesinos que allí viven, que allí luchan, quienes distinguen dentro de este proceso tres claras etapas.

La primera se inicia con la conquista española, que destruyó la organización de la producción existente, principalmente mediante el ataque y dominación de los pueblos originarios y su utilización, mediante la mita, ecomienda y yanaconazgo, como mano de obra para el centro minero de Potosí, por ese entonces una de las áreas más pobladas y dinámicas del mundo. Al Noroeste argentino (NOA), y dentro de éste a la provincia de Santiago del Estero, se le asignó la “función de abastecedora de recursos agrícola-ganaderos y humanos, como periferia de Potosí.” 1

Durante este período colonial se reorganizó el espacio de acuerdo a los intereses económicos y políticos de los invasores. La fundación de núcleos urbanos (Santiago del Estero fue el primero en 1553) permitió no sólo la apropiación de las tierras aledañas por parte de los blancos, y la defensa de la frontera frente a los indios, sino además articular un sistema de caminos que permitiera el aprovisionamiento de la fuente minera, base de la economía mercanitilista europea.

La segunda etapa que distinguen los campesinos comienza en el siglo XX. El espacio argentino es organizado ahora en torno a la región pampeana, de acuerdo a la inserción del país en la División Internacional del Trabajo como proveedora de granos y carne, principalmente a la potencia del momento, Inglaterra, que llevaba a cabo la Revolución Industrial.

La expansión del ferrocarril, que en esta provincia llegó en 1870, fue la herramienta por excelencia para incorporar a estos espacios al modelo productivo, manteniendo su carácter de periferia, y haciendo posible así, sostener la hegemonía de las fértiles llanuras pampeanas. El trazado del ferrocarril re-configuró el territorio santiagueño, aislando antiguas poblaciones de origen quechua cuyo modo de producción combinaba la explotación equilibrada del bosque con la ganadería de subsistencia. Centrado en una especialización económica basada en la depredación forestal, ciento cincuenta millones de quebrachos colorados fueron destruidos en esta provincia en algo más de 50 años. “Entre 1806 y 1915 Santiago del Estero produjo 20.700.000 durmientes de quebracho, con lo que se construyeron 1600 kilómetros de vías férreas, pero que simultáneamente implicó la degradación de 3/4 partes de los bosques de la provincia”

En su rol de “periferia de incorporación temprana”2, Santiago del estero, al igual que Chaco, proveyó las maderas duras necesarias tanto para el tendido del ferrocarril, como para los alambrados, cercos, corrales, etc. Como afirma Morello “en el interior de países dependientes las regiones centrales destinadas a producción agrícola para exportación están sujetas a un manejo conservador, que es subsidiado en función de la explotación irrestricta de otros recursos naturales complementarios en espacios periféricos”.3

Dentro de este mismo modelo, y basándose también en la explotación del quebracho, a comienzos de siglo se instala allí la empresa británica “La Forestal”, destinada a la fábrica de extracto de tanino, insumo básico para el curtido e impermeabilización del cuero. El poder de esta empresa, que compró 472.000 hectáreas forestales, derechos sobre otras 197.000 has. Fiscales y 170 km. de vías férreas fue tal que llegó a constituir su propia flota y puertos fluviales expandiéndose hasta poseer 2.266.175 hectáreas; emitiría su propio dinero para pagar los salarios de los obreros, válido sólo en su territorio.4 Pero no se trataba solamente de la depredación de los bosques naturales, esto mismo se reprodujo en la fuerza de trabajo. En una de las principales fábricas, el 45% de los obreros tenían tuberculosis y el 90% sífilis. Hubo localidades donde la cuarta parte de la población mayor de 11 años no sobrepasaba los 35. 5

Este modelo productivo, que coexistía con explotaciones campesinas de subsistencia. Para 1937 un tercio de las explotaciones eran minifundios de menos de 25 has. con mano de obra casi exclusivamente familiar, que debía combinar esta actividad con la venta de su fuerza de trabajo a las empresas quebracheras como “hachadores”. Sumergida ampliamente en la pobreza, esta provincia se convirtió en uno de los principales centros expulsores de mano de obra que se dirigía hacia Buenos Aires en mayor medida, en el marco del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones.

En la década del 50 la mayoría de las fábricas de extracto existentes fueron cerradas por el reemplazo del tanino por el extracto de Mimosa, especie producida por la misma empresa “la Forestal” en el Sur de África. Esto produjo un proceso de “recampecinización” que queda evidenciado en el Censo Nacional Agropecuario de 1960, donde el 63% de las explotaciones tenía menos de 25 has. y el 71% de la mano de obra utilizada era familiar.

Pero el rol de periferia de la región pampeana continuó signando la organización del espacio en este territorio. Durante los 70 el ciclo favorable en la ganadería papmpeana conllevaría la expansión de la frontera agropecuaria hacia esta región. Los cultivos de porotos y de soja destinados a la exportación son realizados ahora en Santiago del Estero fundamentalmente por empresas no residentes en la zona caracterizadas por el uso intensivo de capital.

Esto implicaría dos procesos: por un lado la concentración de la tierra en manos de quienes estaban en condiciones de incorporarse a este modelo productivo, es decir en su mayoría empresas foráneas que contaban con el capital suficiente. En forma simultánea y como contrapartida, un gran número de pequeños productores, con economías de subsistencia, que si bien representan el 69% del total, sólo tienen el 1,15% de la superficie.

La lucha entre estos dos modelos productivos, que implican diferencias en cuanto relaciones de producción, utilización de insumos y tecnología, usos del suelo, articulación con el mercado, etc., también se tradujo en una lucha concreta por apropiarse del espacio. Durante la dictadura militar comienza un proceso de “exclusión silenciosa”; se trata de empresas que se presentan como dueñas de tierras ocupadas por campesinos, que si bien no poseen título de propiedad, llevan allí generaciones trabajando la tierra. Éstas presentan escrituras avaladas desde Buenos Aires o Santa Fe y desalojan a los campesinos que viven allí mediante el uso de la fuerza pública y topadoras que destruyen ranchos y alambrados.

La falta de organización de los productores santiagueños en concordancia con el alto nivel de represión facilitaron este proceso, pese a que la ley garantiza la propiedad de la tierra para quien la ocupe por 20 años o más y manifiesta “ánimo de dueño” de la misma.

El retorno a la democracia en 1983 no implicó una modificación de esta situación; con ésta retorno el juarismo, icono del regionalismo en esta provincia. Carlos Antonio Juárez, junto a su esposa “Nina”, en el poder desde 1949, es un fiel representante del patrón político local que se repite en gran parte del interior argentino. Caracterizándose por su fuerte verticalidad y la represión sistemática de las libertades civiles y políticas, así como el control de los medios de comunicación locales, actúa como “caudillo”, como “patrón” de este espacio al que considera su feudo. Mediante acuerdos de poder con el gobierno nacional, una fuerte red de clientelismo, el control de la mayoría de los juzgados y la “alineación automática” entre la gobernación y la legislatura provincial, en una provincia donde el 58% de los ocupados trabaja para el estado provincial 6, el juarismo perpetúa el modelo de pobreza, indigencia y marginalidad que le permite reproducirse y perpetuarse. Y las topadoras seguían pasando, y los campesinos teniendo que abandonar sus tierras.

En 1986 se produce un quiebre, cuando 1500 campesinos se movilizan en lo que se llamó “el grito de los Juríes”; es en esta localidad donde tres años más tarde se reunirían representantes de organizaciones campesinas locales.

Finalmente, el 4 de agosto de 1990 se constituye formalmente el movimiento de Campesinos de Santiago del Estero (MOCASE). Entre sus principales objetivos se encuentra la lucha por la tenencia de la tierra y el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias campesinas. El primer punto se lleva a cabo principalmente en el ámbito judicial, buscando que no haya más desalojos de campesinos, mientras que el segundo implica una compleja labor que se amplía a medida que los propios campesinos van tomando conciencia de las causas de su situación, de la similitud con los problemas de campesinos de otros lugares, etc…

A principios de esta década se producirá un cambio fundamental en el modelo productivo santiagueño, impulsado tanto por la demanda a nivel mundial como por condiciones propias del país. La soja transgénica (Soja RR comienza a invadir el país. El aumento del precio de esta oleaginosa, que pasa de U$D 165 en 1999 a U$D 222 a mediados del 2003, resulta explosivo si se considera la devaluación de la moneda nacional, que implicó así un aumento del 290% para el precio de este cultivo.

El factor fundamental para que la “sojización” del país haya sido posible, fue la incorporación de los paquetes tecnológicos asociados a esta producción e impulsados por grandes multinacionales como Monsanto o Cargill. La utilización de semillas modificadas genéticamente, fertilizantes y herbicidas permite integrar casi cualquier suelo al cultivo de soja, borrando la frontera natural de estos cultivos. “A nivel nacional esto ha posibilitado que, mientras la superficie sembrada con soja pasa de 5,8 millones de has. En 1993/4 a 12,6 millones en el 2002/3 (variación del 118%), la cosecha pase de 11 millones de toneladas a 35 (variación del 199%) en igual período”. 7

Así, la lucha por el espacio se recrudece en Santiago del Estero, ahora con testaferros que buscan apropiarse de las tierras para sembrar soja y exportarla. “El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple. Un testaferro, por lo general santafesino o cordobés, soborna a un habitante de algún pueblo cercano. Este figura cediéndole la “posesión de hecho” del monte, posesión que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos. Luego llega el alambrado, que atrapa escuelas, caminos y cementerios. Y la matanza se concreta. Las topadoras “limpian” el terreno y los cazadores matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas de hasta 25 matones armados.” 8

Pero el MOCASE ha ido fortaleciendo su organización y se ha convertido en un referente de lucha para muchos de los movimientos sociales del país. Ante un modelo de producción basado en la compra de insumos extranjeros, utilización de transgénicos y agrotóxicos, tecnología que reemplaza la mano de obra y la degradación de los suelos para la exportación, reivindican la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria que permita organizar este espacio desde bases totalmente distintas.

Reinaldo, miembro del MOCASE, comienza por explicar cuales son sus términos generales: “Nosotros consideramos la reforma agraria como un respeto por la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. La reforma al estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela a nosotros no nos sirve, porque tenemos la influencia de la herencia cultural aborigen, donde las propiedades son comunitarias. No hay una visión de decir “esta es mi parcela”, los parajes son de todos, y si vos sos de ahí vas a hacer tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos. Es mucho más adecuado a nuestro planteo de reforma agraria el reconocimiento no tanto de la parcela sino del territorio. Nosotros hablamos de territorialidad, cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida.”9

De forma similar al zapatismo en México o el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, la estructura política del MOCASE está sustentada en las bases, en dirigentes surgidos de las mismas comunidades campesinas. Carlos Luna, actual presidente del movimiento, relata: "Partimos de una forma horizontal, democrática, de hacer política. No hay caudillos o líderes. Las comunidades campesinas son las que trabajan y deciden. Todo se discute en las comisiones y se lleva a la práctica a través de delegados". La estructura interna del Mocase está conformada por tres niveles: comisiones de base, centrales campesinas y cooperativas y una comisión directiva, donde los delegados consensúan las distintas posiciones hasta lograr decisiones satisfactorias para todos.10 La ausencia estatal en la zona ha impulsado modelos autogestivos en diferentes frentes. A la organización comunitaria, la creación de cooperativas productivas y la puesta en funcionamiento de radios locales hay que agregar el proyecto de la Escuela secundaria politécnica en un pueblo a 50 Km. de la capital provincial y de la creación de la Universidad Campesina. Esto último constituye un eje fundamental si se tiene en cuenta la importancia de la educación como herramienta de emancipación en los distintos movimientos sociales de América Latina.

Se trata de 9000 familias campesinas que integran alguna de las trece organizaciones distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio provincial. Forman parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC) y de Vía Campesina, organización a nivel mundial. Es quizás esta combinación entre su lucha cotidiana y la participación en niveles superiores - el intercambio constante con campesinos del MST y de muchos otros países, su integración al Foro Social Mundial, a la Cumbre de los Pueblos y a gran parte de este proceso que se está gestando en Latinoamérica y en todo el mundo en general como espacio de construcción de alternativas ante un modelo que se trata de imponer como único - lo que los ha convertido en un modelo de organización para gran parte de la sociedad. Son conscientes hoy de que la lucha porque no los expulsen de su tierra es parte de la misma lucha por la reforma agraria, por la soberanía alimentaria y por la construcción de otro modelo de país:

¨La Soberanía Alimentaria pasa por el derecho a producir y comer lo que queremos, este es un derecho avasallado (...). Sabemos que tenemos un rol, una responsabilidad, el producir alimentos para que los compañeros de la ciudad se alimenten sanamente.¨ Como resultado del exportar para crecer y el producir para exportar, la Argentina, país de hambre y miseria, agota sus suelos, envenena montes y niños, usando la tierra para alimentar el ganado extranjero y la sobra de este festín se utiliza en planes solidarios, alimentos de moda y las ganancias económicas que decaen en pocas manos.”11

En una de las provincias con mayor hacinamiento habitacional del país, donde el 38,2% de la gente vive sin satisfacer las necesidades básicas, cifra que sube estrepitosamente a un 53,7 % para los hogares rurales y el 40,9% de las viviendas carece de agua corriente, este Movimiento se está organizando a una escala mayor, comprendiendo la unicidad del conflicto con los sectores urbanos. Reinaldo, del pueblo de Quimilí, explica:

“Estamos impulsando con el MTD Aníbal Verón, una organización urbana, para ir construyendo un “movimiento sin tierra”, una vuelta al campo masiva. La gente se va a venir caóticamente, cagada de hambre (...) Los territorios sin población los ocupa el capitalismo anónimo. Buenos Aires y su conurbano tiene 15 millones de habitantes y Córdoba 3 millones de habitantes ¿Como puede? Este es un país que podría distribuir más de 100 millones de habitantes, con un campo cuidado en lo ecológico y ciudades sanas de 30 o 40 mil habitantes. Con un esquema de distribución territorial mucho más sustentable y sano. Pero en principio pensemos la cuestión básica de comer, queremos un pueblo que produzca su comida, que no la este mendigando.” 12

De esta forma el MOCASE busca exceder el espacio rural, articular su identidad campesina con otros sectores de la sociedad que padecen, desde otros contextos, las consecuencias del modelo de acumulación vigente.

Primero como periferia del Alto Perú, más tarde de una Argentina centrada en la región pampeana, Santiago del Estero, al igual que muchas de las provincias del interior, lejos de haber sido dejada a su suerte, ha sido expoliada para que esos modelos pudieran ser puestos en práctica. Pero dentro de este espacio se reproduce esta misma lógica, un pequeño sector ligado al poder provincial o proveniente de otras regiones, que busca imponer un modelo basado en grandes explotaciones que se vinculan con el mercado externo, con insumos importados y tecnología que reemplaza la mano de obra, generador de gran deterioro para el medio ambiente; del otro lado los campesinos, mayormente con producciones de subsistencia, con una organización del espacio no basada en la propiedad privada de las parcelas sino en el uso comunitario del territorio; sin títulos de propiedad, pero con historias de generaciones ligadas a esas tierras, a esos montes.

Aquí, en Santiago del Estero, la lucha por el espacio es directa, es explícita…son las topadoras tumbando ranchos contra los campesinos. Después de muchos años de que esto sucediera sin que si hiciera algo al respecto, la gente comenzó a organizarse. Primero en torno a la Ley Veinteñal en el ámbito judicial, pero más tarde ampliando el reclamo, complejizándolo, lo que los llevó a articularse con otros movimientos campesinos del país y de América Latina. En la actualidad, el MOCASE se encuentra en la búsqueda de expandir su accionar y coordinarlo con otros movimientos -estudiantiles, de desocupados, de trabajadores – que compartan no sólo el modo de entender el conflicto, sino también la necesidad de articularse de una manera alternativa para construir otra realidad.

Notas
1. Gejo, O. y Liberali, A.: “Fases de desarrollo en la Argentina. Asignación de recursos y procesos poblacionales”. Bs. As, 1999.
2. Gejo, O y Liberali, A.: “Las economías regionales bajo la lupa demográfica.” En Benítez, Liberali, Gejo: “Estructura económica y comercio mundial”. Ed. Pharos, Bs. As, 1992.
3. Morello, Jorge: “Manejo integrado de recursos naturales”. En Brailovsky, A.: Introducción al estudio de los recursos naturales, EUDEBA, 1987.
4. Brailovsky, Antonio y Foguelman, Dina: “Memoria Verde. Historia ecológica de Argentina”. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1992.
5. Álvarez, Antenor: “Riqueza forestal de Santiago del Estero”. Santiago del Estero, 1916.
6. Barbetta, Pablo N. y Lapegna, Pablo.: “No hay hombres sin tierra ni tierra sin hombres: luchas campesinas, ciudadanía y globalización en Argentina y Paraguay”. En Giarracca, Norma y Levy, Bettina (comp.): “Ruralidades latinoamericanas. Identidades y luchas Sociales”CLACSO, Buenos Aires, 2004.
7- Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: “Tierra y Reforma Agraria” . En www.rebelion.org
8- Ídem anterior.
9. Ídem anterior
10. Le Monde Diplomatique. “ Movimiento campesino de Santiago del Estero. La tierra es nuestra »
11. Grupos de Reflexión Rural. “Argentina: La lucha por la soberanía alimentaria”. En www.rebelion.org
12. Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: “Tierra y Reforma Agraria”. En

Fuente: www.rebelion.org


En los caminos vacíos de La Forestal

Por Osvaldo Bayer

Salimos a buscar el año ‘21 en sus recuerdos y lo encontramos en su realidad. Hemos recorrido el norte santafesino con el dolor y la ironía que deja la comprobación que el año 1921 vale para el 2001, ochenta años después. Se cumplen ochenta años de las sangrientas huelgas obreras de La Forestal. Ojalá que en todo colegio secundario los docentes y alumnos se pregunten el porqué. El porqué de tanta crueldad contra los obreros, de tanta obsecuencia de los políticos de turno para con el poder económico en tiempos de democracia, el porqué de tanto egoísmo criminal de la gigantescas fábricas de tanino.
La Forestal es el ejemplo más claro de la explotación capitalista de un lugar y su método egoísta que finalmente termina en ser la más absoluta depredación. Compra miles de hectáreas de quebrachales, construye las fábricas de tanino, exporta millones de toneladas y, cuando la riqueza natural se termina, se va llevándose hasta los bulones. Deja nada más que tierra arrasada, abandono, miseria, tristeza, decepción. La mejor muestra está en los pueblos abandonados que dejó y que van siendo reconstruidos lentamente por los hijos de los explotados.
La primera pregunta es: ¿qué hicieron los gobiernos argentinos con sus partidos “nacionales” y las dictaduras militares que tocaban el clarín antes de sus proclamas contra los “enemigos de la patria”. El capital inglés tuvo siempre un sueño de hadas; nadie lo molestó, sólo se preocupó de enviar las divisas con gusto a sangre y quebracho directamente a Londres. Es una caricatura perfecta de aquello que el capital viene a ayudar a los pueblos subdesarrollados. Fue el mismo esquema del petróleo en tantas latitudes de los países de la colonia y la dependencia.
Eso sí, cuando los obreros de los bosques y los caminos reaccionaron por su dignidad, vino el garrotazo, la celda, la humillación, la muerte. Basta leer esta denuncia en la legislatura santafesina, llevada a cabo por el diputado Salvadores, en 1921. Habla del “martirio del dirigente obrero anarquista Teófilo Lafuente”. Para muestra basta un botón. Un historia eterna de la policía y de la Gendarmería argentina. Teófilo Lafuente, denunció el legislador, fue conducido desde Vera hasta Villa Guillermina por el sargento Julio Luna. Desde la estación hasta la comisaría fue llevado al trote, a punta de sable, mientras algunos gendarmes descargaban sobre sus espaldas una verdadera lluvia de golpes con los sables y los winchesters. En la policía, Goñi sometió a este obrero lleno de entereza a suplicios verdaderamente brutales. Con intermitencias breves se le aplicaban terribles palizas en las que se emplearon frecuentemente las carabinas por el caño, esgrimiéndolas como garrotes. Los intervalos entre paliza y paliza debían ser soportados por la víctima cumpliendo severísimos plantones con la cara vuelta a la pared y colocado siempre sobre un cajón o una silla para que los demás compañeros del infortunado pudieran observar quién era el martirizado, invariablemente se le anunciaba que el plantón había terminado con una bofetada a la que seguía una lluvia de golpes y puntapiés. Frecuentemente se lo invitaba a declarar contra sí mismo y contra sus compañeros y su firme respuesta: “no tengo nada que decir” era recibida con nuevos golpes. Pero no era suficiente, señores diputados, este suplicio brutal; era necesario para saciar la crueldad y los instintos verdaderamente feroces de los verdugos, unir al martirio de la carne el tormento del ultraje infamante, para aprobar la altivez y la hombría de este modesto obrero. Colocáronlo sobre una silla y se ordenó a los demás detenidos, 40 o 50 hombres que desfilaran uno poruno delante del martirizado y lo escupieran en la cara. Después se siguió apaleando todavía a Lafuente hasta que su resistencia física fue vencida y cayó de boca en la puerta del calabozo siendo empujado a puntapiés hacia al interior. Fue cuando el comisario Goñi ordenó a un teniente de la Gendarmería que por la noche condujera la víctima al monte y cumpliera “su deber”. El prólogo de la desaparición de personas que aplicarían medio siglo después los militares argentinos.
Pero claro, esto parece una crónica más de la represión brutal que sufrieron en todos los gobiernos los obreros luchadores por los derechos de los hombres y mujeres del trabajo. No, lo más increíble y sorprendente fue que el gobernador radical de Santa Fe, Enrique Mosca, dicta una ley donde crea la Gendarmería volante para actuar en las tierras de La Forestal aceptando para su equipamiento, y los gastos que demande el escuadrón, la donación de la propia empresa de un fondo para esos fines represivos.
Es una desvergonzada intervención del gobierno elegido por el pueblo para reprimir al pueblo. Es interesante, además, leer en los documentos de la Legislatura santafesina que a “los comisarios de los pueblos de La Forestal, el gobierno radical les asigna un sueldo mensual de 150 pesos, pero La Forestal les pasa oficialmente una subvención mensual de 450 pesos mensuales y una partida de 70 pesos para forrajes. La empresa británica, como si fuera poco, les da a los jefes policiales: casa habitación, luz, leña, caballos y armas. En los almacenes de La Forestal los uniformados podían adquirir lo que quisieran a precios muy ventajosos”.
Después nos preguntamos de dónde nacen los defectos de nuestra democracia. Estos antecedentes nunca fueron revisados por la Legislatura ni por el gobierno nacional de Hipólito Yrigoyen que justo seguía gobernando después de los fusilamientos de la Patagonia y de la bestial represión de la Semana Trágica.
Se cumplen ochenta años de las huelgas de La Forestal. Otro de los hechos ignorados por la historia oficial. Fue el digno Gastón Gori quien con su libro La Forestal dejó todo al desnudo. Y Gori es seguido hoy por historiadores jóvenes como César Ramírez y David Quarin quienes van descascarando el muro de silencio que acompañó a las depredaciones de La Forestal y la indiferencia de los gobiernos provinciales y nacionales.
Si comenzáramos a analizar la conducta de los monopolios, el método de las grandes empresas y la política del último cuarto de siglo nos encontraríamos con una gangrena que carcome nuestra democracia. Aunque tengamos presos en coquetas casas de fin de semana a alguno de los inspiradores y seguidores de esta política de oprobio, habría que revisar las relaciones globalizadas de los que aceptan los dictados del capital cuando amenazan retirarse del país que explotan.
Dejamos los caminos vacíos de La Forestal. Duele la burla. En casi todas las ciudades santafesinas hay una calle con el nombre de Enrique Mosca, el que dio una guardia uniformada a la empresa para que ningún obrero osara luchar por sus derechos. En cambio, en ningún lado se lee ni siquiera una placa en recuerdo a Teófilo Lafuente, el digno luchador por los derechos humanos en esa tierra rojiza.

Fuente: http://ar.geocities.com/veaylea2000

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